El grupo se dirigía con los prisioneros, que empezaban a entrar en razón, a la cueva de aquel extraño tipo llamado Tito.
- ¡Flipantente! Puto supositorio que va y hace ¡PUM! Y venga… todos los sesos saltando por los aires. – decía Tito con cara orgásmica.
- Ya ves… pero el que me tiene preocupado es Eso. No se que tal le va a sentir el enterarse que es un monstruo. – Contesta Morguem con preocupación
- Joder colega, si lo tiene que tener asumido… fijo que cuando nació su madre pillo un trauma. Si parece que hubiera nacido en una clínica veterinaria.
- No, gilipollas… aparte de eso. Me refiero a la mutación
- ¡Ah! Vale. No si ya de decía yo que no había bebido suficiente anticongelante esta mañana. Puta fabrica de Vodka, se creía que iba a poder conmigo y tengo mi hígado intacto.
El grupo llega a la entrada y Tito se saca un cigarro, lo toma con los labios; pero antes de encenderlo Morguem se lo roba, lo enciende el y con cara de placer lo va consumiendo.
Tito se vuelve con tal malas pulgas que le apunta a la cara al usurpador de barritas de cáncer, Morguem le contesta con la misma carta y Nowings apunta a ambos a la vez.
El grupo se arma rápidamente a la vez que un múltiple recargo de munición sale de la cueva. La situación es tan tensa y rígida que únicamente es interrumpida por el movimiento de Morguem al sacudir el cigarrillo para deshacerse del tabaco ya consumido.
- ¡Niños dejaos de jueguecitos absurdos! ¿Me estáis diciendo que después de matar a todos esos insensatos nos vamos a disparar unos a otros por culpa de un puto cigarro? Por favor… - decía con firmeza Nowings
De pronto el silencio se volvía a romper, del interior de la cueva y entre los pelotones de Tito salir una silueta que al momento decía:
- Vaya par de mariconas, daros un besito de buenas noches… cuanto amor se respira.
Un varón, también con gorra y sobre una silla de ruedas mecanizada.
- Calla minusválido, y vete a aparcar tu culo a la zona reservada para gente como tu. – Le contesta Tito
- Anda perra, que sabes que voy así porque me da la gana. Es la única manera de ir con el ordenador a todas partes. – Responde el extraño
- Venga va… Forthree ¡Si todos sabes aquí que en las noches frías conectas tu Ipene a tu PC hasta que da Error!
- Bueno, si nos vas a dar cobijo ya tardas nene, que tenemos algunos tocados y no tengo ganas de perder a los que ya están domesticados… - Nowings, rompedora como siempre
Morguem - ¡Suerte!
Forthree - ¡Vaya pavón!
Morguem – Necesitaras mas que tus baterías de litio para impresionarla
Tito – Y tu escoria, la próxima vez que me robes un piti te calo fuego…
Morguem – Inténtalo…
Y ambos salen corriendo como niños hacia la cueva mientras el resto del grupo se presenta al de Tito. Y la noche va cayendo lentamente mientras Lita y J.R. reposan sus heridas. La borrachera por la victoria fue tal que pocos aguantaron aquel duro asalto de anticongelante. Y a pesar de algunas bajas por intoxicación etílica al grupo de daba igual… era carne de cañón fácil de cosechar.
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domingo, 2 de mayo de 2010
Bloody 2010. Capitulo II: El despertar de la Bestia
El arenoso asfalto empezaba a protagonizar el paisaje. Atrás quedaron los prados formados por la extraña lluvia dorada. La tensión volvía a verse remarcada en el físico del comando.
La marcha acelerada continuaba a son de cilindros rotando, música variada de años atrás y silencio. Red Wine en un anticuado IPod, algo poco común a son de guitarra española y diferentes temas de diversos estilos musicales en el resto del grupo. Morguem sujetaba su frente sin desamparo y grito con fuerza.
- ¡Que putada!, ostias… no si ya veremos si aguantare.
- Tío, ¿que te pasa ahora? – Decía J.R. con una clara sonrisa marcada - ¿Combustible?, Pues yo tampoco tengo nada de nada. Además lo estoy dejando
- No si ya… ¡Quiero un puto cigarro!
A lo que Blondie, la misteriosa mochila motera abría la boca. - ¿Y si paramos allí? – Señalando un cartel de desvió a un área de servicio
- Espera Morguem, voy a ver si atrás, en el maletero tengo algo.
A lo que J.R. abría con rapidez la puerta del todoterreno en marcha y subía al techo para acceder seguidamente al maletero.
- Pues no, no tengo nada. Porque… ¿Mmm? ¿Porque me miras así tío?
- Nada, solo que me parece curioso el hecho de ver como un pavo se sube en marcha al techo de su todoterreno para mirar que coño lleva en el maletero. Por lo demás… bien. Si, Si...
- ¡Va! Para eso lleva control de velocidad. No veo anécdota alguna.
El convoy tomo el desvió y cada uno empezó a actuar por cuenta propia según prioridades. Combustible, comida, aseo… J.R. entraba con decisión al bar y Lita, su artillera pesada, se bajaba con cara albina mirando con expresión de sorpresa a Morguem.
- ¡Esta to loco!
Morguem contesto con una sonrisa.
Dentro del café-restaurante, J.R. descuajeringaba una maquina de peluches tomando de su interior una Betty Boop y un puñado de monedas. Morguem entraba y observaba el panorama mientras su segundo metía sendas monedas en la maquina de tabaco, continuado de un duro golpe a la estructura principal de la expendedora que provocaba la apertura de la puerta de esta.
- ¿Qué haces?
- Pagar mis impuestos; ¿Sabias que la mayor fuente de ingresos del estado están en los impuestos sobre el tabaco y el alcohol?
De pronto las carcajadas volvieron a pararse y Nowings, la consejera y recursos humanos del grupo entraba acelerada al local.
- ¡Chicos! Tenemos compañía
Una manada de tarados sanguinarios por primera vez aliados con entes. Los rebeldes empezaban a pensar que su búsqueda del equilibrio les convertía en el blanco principal de todo ser en la faz de la tierra. A pesar de ser varias las regiones conquistadas, la tierra era demasiado grande para sus hombros. Tenían esperanza en los prisioneros, que se educaban poco a poco en el arte de la defensa de la razón, pero quien les marcaría el camino... Las cosas se ponían duras.
- Bueno… - Morguem con cigarro en mano, y apuntando al horizonte heterogéneo de siluetas – ¡A mi señal!
Y antes de que acabara todo el equipo empezó a disparar a discreción.
- En fin… - Suspiraba Morguem – Patearemos cabezas.
Los disparos certeros del comando provocaban bajas, pero eran pocas. Morguem conseguía aplacar los entes pero por poco tiempo. El viento se paro a mismo tiempo que la estirpe de espectros, que se fusionaban misteriosamente en una sola, que a su vez se fusionaba con un cuerpo. Mutación extraña…
La plebe sanguinaria empezaba a ser excesiva y Morguem suplicaba la invocación del Fuego Eterno a J.R. pero este le contestaba serio como nunca que por alguna extraña razón no podía disponer de sus poderes mágicos. La mutación completada media más de dos metros y medio, con espaldas inmensas; Vestía con una capa granate y portaba un mandoble a dos manos en cada una. Los dispararos a su ser eran inútiles.
J.R. se armaba con una ametralladora de 100mm y una velocidad de más de 20 balas por minuto. Tal barbarie destruía progresivamente el ejército sádico. Mientras un cohete AA surcaba los cielos impactando contra la improvisada trinchera de los desquiciados.
- ¡Bastardos!
El grito desequilibrado altero el grupo de los elegidos, el extraño tirador se ocultaba tras una negra gorra, una camiseta de tirantes llena de sangre y munición; y una expresión psicotica sacando la lengua.
No había tiempo para presentaciones, y este nuevo socio se unía al batallón que purificaba almas. Muchos de ellos se rendían mostrando síntomas de razonamiento básico, otros caían perforados mientras decoraban el suelo con su sangre y sesos. Pero el gigante mutado actuó.
Lita armaba un pesado cañón con un proyectil termoquímico capaz de deshacer el mismísimo magma, mientras los disparos intentaban entretener la atención del monstruo. A pesar de ello, este lanzo con saña una de sus armas batiendo a la artillera, dejando a esta inerte en el suelo. Sonido de explosión de cristal provocado o por el choque del arma con la armadura, o por la caja de cristal que aplacaba la cordura de J.R.
- Chiquitín, ¡No!
- “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” – Tarareava J.R. (1)
- Mierda, Morguem haz algo a donde va… hay que pararlo - Gritaba Nowings
El segundo al mando corría a por el bicho brillando como nunca. Su cuello sangraba tanto que pronto toda su camiseta se descoloría, filtrando hasta la mismísima coraza que este llevaba dentro. Las lágrimas regaban aun más su ira absoluta y su cuerpo se hinchaba a una velocidad espeluznante; aumentando su tamaño y masa muscular a un nivel más brutal que la fusión de entes.
A penas a 200 metros, en plena carrera, su sangre se transformaba en armadura y un chorro corría por su mano izquierda. Este paso su mano derecha por su hemorragia y con ambas manos formo una forma de desenfundar una espada salpicando la sangre que se solidificaba en una enorme hacha de doble filo de mango largo.
Duelo de Némesis uno esperando al otro. J.R. con cortante bajo taja el suelo buscando el cielo; Corte limpio que Marte en dos el aire, la tierra, el horizonte y el monstruo. “Lita” grita con fuerza mientras las dos partes se separan. Una luz inmensa empieza a emerger del cuerpo del rebelde generando una cúpula, y de la luz al fuego, y del fuego al infierno, y del infierno solo volvió uno… el cuerpo de J.R. caía exhausto al suelo mientras consumía sus pocas fuerzas en añorar a su amada.
La batalla había terminado. Fueron 4 las bajas y 1 la alta. Tito era su nombre, que señalaba una cueva donde estaba su base. Allí, J.R. y algún compañero más se recuperaría. Nowings, Morguem y Blondie se quedaron seleccionando los rendidos.
La lluvia dorada empezó a caer de nuevo, otro sitio donde vivir en paz. Pero antes de esto una agonizante voz pedía ayuda; Lita seguía con vida. Morguem se acerco a ella, la miro a los ojos, le entrego el sucio muñeco que su segundo había sacado a puñetazos de la maquina y le dijo:
- Esto es tuyo… ¡Ah! Por cierto. La próxima vez que pienses morirte avisa, que la lías mucho.
1. “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” traducido al castellano: “un día te crees que vas por buen camino y que eres un gran hombre, a otro día te levantas y lo haces, y a empezar de cero".
La marcha acelerada continuaba a son de cilindros rotando, música variada de años atrás y silencio. Red Wine en un anticuado IPod, algo poco común a son de guitarra española y diferentes temas de diversos estilos musicales en el resto del grupo. Morguem sujetaba su frente sin desamparo y grito con fuerza.
- ¡Que putada!, ostias… no si ya veremos si aguantare.
- Tío, ¿que te pasa ahora? – Decía J.R. con una clara sonrisa marcada - ¿Combustible?, Pues yo tampoco tengo nada de nada. Además lo estoy dejando
- No si ya… ¡Quiero un puto cigarro!
A lo que Blondie, la misteriosa mochila motera abría la boca. - ¿Y si paramos allí? – Señalando un cartel de desvió a un área de servicio
- Espera Morguem, voy a ver si atrás, en el maletero tengo algo.
A lo que J.R. abría con rapidez la puerta del todoterreno en marcha y subía al techo para acceder seguidamente al maletero.
- Pues no, no tengo nada. Porque… ¿Mmm? ¿Porque me miras así tío?
- Nada, solo que me parece curioso el hecho de ver como un pavo se sube en marcha al techo de su todoterreno para mirar que coño lleva en el maletero. Por lo demás… bien. Si, Si...
- ¡Va! Para eso lleva control de velocidad. No veo anécdota alguna.
El convoy tomo el desvió y cada uno empezó a actuar por cuenta propia según prioridades. Combustible, comida, aseo… J.R. entraba con decisión al bar y Lita, su artillera pesada, se bajaba con cara albina mirando con expresión de sorpresa a Morguem.
- ¡Esta to loco!
Morguem contesto con una sonrisa.
Dentro del café-restaurante, J.R. descuajeringaba una maquina de peluches tomando de su interior una Betty Boop y un puñado de monedas. Morguem entraba y observaba el panorama mientras su segundo metía sendas monedas en la maquina de tabaco, continuado de un duro golpe a la estructura principal de la expendedora que provocaba la apertura de la puerta de esta.
- ¿Qué haces?
- Pagar mis impuestos; ¿Sabias que la mayor fuente de ingresos del estado están en los impuestos sobre el tabaco y el alcohol?
De pronto las carcajadas volvieron a pararse y Nowings, la consejera y recursos humanos del grupo entraba acelerada al local.
- ¡Chicos! Tenemos compañía
Una manada de tarados sanguinarios por primera vez aliados con entes. Los rebeldes empezaban a pensar que su búsqueda del equilibrio les convertía en el blanco principal de todo ser en la faz de la tierra. A pesar de ser varias las regiones conquistadas, la tierra era demasiado grande para sus hombros. Tenían esperanza en los prisioneros, que se educaban poco a poco en el arte de la defensa de la razón, pero quien les marcaría el camino... Las cosas se ponían duras.
- Bueno… - Morguem con cigarro en mano, y apuntando al horizonte heterogéneo de siluetas – ¡A mi señal!
Y antes de que acabara todo el equipo empezó a disparar a discreción.
- En fin… - Suspiraba Morguem – Patearemos cabezas.
Los disparos certeros del comando provocaban bajas, pero eran pocas. Morguem conseguía aplacar los entes pero por poco tiempo. El viento se paro a mismo tiempo que la estirpe de espectros, que se fusionaban misteriosamente en una sola, que a su vez se fusionaba con un cuerpo. Mutación extraña…
La plebe sanguinaria empezaba a ser excesiva y Morguem suplicaba la invocación del Fuego Eterno a J.R. pero este le contestaba serio como nunca que por alguna extraña razón no podía disponer de sus poderes mágicos. La mutación completada media más de dos metros y medio, con espaldas inmensas; Vestía con una capa granate y portaba un mandoble a dos manos en cada una. Los dispararos a su ser eran inútiles.
J.R. se armaba con una ametralladora de 100mm y una velocidad de más de 20 balas por minuto. Tal barbarie destruía progresivamente el ejército sádico. Mientras un cohete AA surcaba los cielos impactando contra la improvisada trinchera de los desquiciados.
- ¡Bastardos!
El grito desequilibrado altero el grupo de los elegidos, el extraño tirador se ocultaba tras una negra gorra, una camiseta de tirantes llena de sangre y munición; y una expresión psicotica sacando la lengua.
No había tiempo para presentaciones, y este nuevo socio se unía al batallón que purificaba almas. Muchos de ellos se rendían mostrando síntomas de razonamiento básico, otros caían perforados mientras decoraban el suelo con su sangre y sesos. Pero el gigante mutado actuó.
Lita armaba un pesado cañón con un proyectil termoquímico capaz de deshacer el mismísimo magma, mientras los disparos intentaban entretener la atención del monstruo. A pesar de ello, este lanzo con saña una de sus armas batiendo a la artillera, dejando a esta inerte en el suelo. Sonido de explosión de cristal provocado o por el choque del arma con la armadura, o por la caja de cristal que aplacaba la cordura de J.R.
- Chiquitín, ¡No!
- “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” – Tarareava J.R. (1)
- Mierda, Morguem haz algo a donde va… hay que pararlo - Gritaba Nowings
El segundo al mando corría a por el bicho brillando como nunca. Su cuello sangraba tanto que pronto toda su camiseta se descoloría, filtrando hasta la mismísima coraza que este llevaba dentro. Las lágrimas regaban aun más su ira absoluta y su cuerpo se hinchaba a una velocidad espeluznante; aumentando su tamaño y masa muscular a un nivel más brutal que la fusión de entes.
A penas a 200 metros, en plena carrera, su sangre se transformaba en armadura y un chorro corría por su mano izquierda. Este paso su mano derecha por su hemorragia y con ambas manos formo una forma de desenfundar una espada salpicando la sangre que se solidificaba en una enorme hacha de doble filo de mango largo.
Duelo de Némesis uno esperando al otro. J.R. con cortante bajo taja el suelo buscando el cielo; Corte limpio que Marte en dos el aire, la tierra, el horizonte y el monstruo. “Lita” grita con fuerza mientras las dos partes se separan. Una luz inmensa empieza a emerger del cuerpo del rebelde generando una cúpula, y de la luz al fuego, y del fuego al infierno, y del infierno solo volvió uno… el cuerpo de J.R. caía exhausto al suelo mientras consumía sus pocas fuerzas en añorar a su amada.
La batalla había terminado. Fueron 4 las bajas y 1 la alta. Tito era su nombre, que señalaba una cueva donde estaba su base. Allí, J.R. y algún compañero más se recuperaría. Nowings, Morguem y Blondie se quedaron seleccionando los rendidos.
La lluvia dorada empezó a caer de nuevo, otro sitio donde vivir en paz. Pero antes de esto una agonizante voz pedía ayuda; Lita seguía con vida. Morguem se acerco a ella, la miro a los ojos, le entrego el sucio muñeco que su segundo había sacado a puñetazos de la maquina y le dijo:
- Esto es tuyo… ¡Ah! Por cierto. La próxima vez que pienses morirte avisa, que la lías mucho.
1. “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” traducido al castellano: “un día te crees que vas por buen camino y que eres un gran hombre, a otro día te levantas y lo haces, y a empezar de cero".
Bloody 2010. Capitulo I: El Inicio
Corría el año 2010 y las desérticas praderas presidían el mundo. La falsedad y la envidia habían hecho mella en toda la humanidad. El descubrimiento de la legendaria caja de Pandora, seguida de la decepción que los arqueólogos; provocaron la destrucción de esta, exterminando de la faz de la tierra la esperanza. El adulterio gobernaban en todas la almas y el homicidio era algo tan monótono como placentero que nadie se sorprendía de los montones de cuerpos putrefactos.
Abierta la herida, libertad general. Tanta muerte colapsan los juzgados sagrados y los entes sometían todo el planeta. Apenas algunos rebeldes luchaban por su vida, reclutando a los mejores para la nueva raza. Como el único idioma era la sangre, los diferentes alteregos fueron liberados. Apenas cien millones de habitantes luchaban entre si, asfixiados por el hedor pútrido.
Uno de los elegidos, un mártir partía sobre su personalizada motocicleta deportiva negra con una docena de compañeros de guerra. Lord Baltimor Morguem Black su nombre; pelo largo suelto, armadura mixta de cuero-titanio, su arma de filo, su semiautomática y abrazada a su pecho aquel ángel rubio que siempre deseo. A su derecha circulaba su segundo al mando iluminado siempre el camino, portando su Hummer color ártico y acompañado de su artillera pesada e intima. Con más de un centenar de millares de kilómetros y otros tantos espectros condenados recorrían las pocas hectáreas que aun no habían sido exploradas.
El peligro aun acechaba en la pequeña ciudad dominada por el desquicie. Los corruptos habían montado un gran bunker esperando nuestra llegada. Por primera vez se empezaban a organizar. Si todo continuaba así, las dos razas jamás podrían convivir juntas, debían pagar sus pecados. Los elegidos eran concientes de que tarde o temprano ellos iban a morir, pero era necesario llevar su purificación padeciendo a través de sus armas.
Llegaron a las puertas de la improvisada empalizada y Lord desmonto con su natural prepotencia, ordenando el acatamiento inmediato. Diversas balas llegadas de su espalda zumbaron con fuerza sus oídos, incluso tallando varios de sus cabellos; estrellándose en la frente de varios francotiradores que engatillaban fuertes revólveres con intenciones nefastas. La invocación del fuego eterno azul termino destruyendo todo el puesto de vigía. Morguem giro la mirada a los camaradas y un “Joder” salio con fuerza de su garganta. Su segundo contesto.
- Por bocas la palmas…
- Si joder, pero te has pasado un huevo
- Me apetecía volver a sentir el olor de una buena barbacoa como aquel viejo cumpleaños…
- Si chiquitín, pero ahora no llevo tabaco encima… dime como aprovechamos el fuego
- Además, ella tenia frió…
Penetraron como pudieron y empezó a caer la noche. Al fondo aun imperaban las llamas y el segundo marcaba el camino. Los habitantes temieron demasiado por su vida, acabando por rendirse. Los nuevos prisioneros se acechaban cabizbajos y la semiautomática selecciono algunos para su colección. “Escorias, es que no me motivaban demasiado”. El experto empezó a seleccionar los que merecían seguir con vida con unos métodos algo más complejos que con el plomo y el equipo celebraba a golpe de Absenta la conquista de toda la región. La noche termino con una extraña lluvia dorada, y al amanecer el tanto el verde como el azul volvían a reinar.
- Esto esta acabado
- Joooo, y si lo quemamos un poquito
- Ahorra fuerzas, que mira que cara de insatisfecha tiene tu artillera
- Payaso
- Lo se, va larguémonos de aquí… aun queda mucho por reinar.
El equipo de asalto “poco táctico” partía a por más candela y los prisioneros empezaban a construir vida, a reconstruir la caja de Pandora.
Abierta la herida, libertad general. Tanta muerte colapsan los juzgados sagrados y los entes sometían todo el planeta. Apenas algunos rebeldes luchaban por su vida, reclutando a los mejores para la nueva raza. Como el único idioma era la sangre, los diferentes alteregos fueron liberados. Apenas cien millones de habitantes luchaban entre si, asfixiados por el hedor pútrido.
Uno de los elegidos, un mártir partía sobre su personalizada motocicleta deportiva negra con una docena de compañeros de guerra. Lord Baltimor Morguem Black su nombre; pelo largo suelto, armadura mixta de cuero-titanio, su arma de filo, su semiautomática y abrazada a su pecho aquel ángel rubio que siempre deseo. A su derecha circulaba su segundo al mando iluminado siempre el camino, portando su Hummer color ártico y acompañado de su artillera pesada e intima. Con más de un centenar de millares de kilómetros y otros tantos espectros condenados recorrían las pocas hectáreas que aun no habían sido exploradas.
El peligro aun acechaba en la pequeña ciudad dominada por el desquicie. Los corruptos habían montado un gran bunker esperando nuestra llegada. Por primera vez se empezaban a organizar. Si todo continuaba así, las dos razas jamás podrían convivir juntas, debían pagar sus pecados. Los elegidos eran concientes de que tarde o temprano ellos iban a morir, pero era necesario llevar su purificación padeciendo a través de sus armas.
Llegaron a las puertas de la improvisada empalizada y Lord desmonto con su natural prepotencia, ordenando el acatamiento inmediato. Diversas balas llegadas de su espalda zumbaron con fuerza sus oídos, incluso tallando varios de sus cabellos; estrellándose en la frente de varios francotiradores que engatillaban fuertes revólveres con intenciones nefastas. La invocación del fuego eterno azul termino destruyendo todo el puesto de vigía. Morguem giro la mirada a los camaradas y un “Joder” salio con fuerza de su garganta. Su segundo contesto.
- Por bocas la palmas…
- Si joder, pero te has pasado un huevo
- Me apetecía volver a sentir el olor de una buena barbacoa como aquel viejo cumpleaños…
- Si chiquitín, pero ahora no llevo tabaco encima… dime como aprovechamos el fuego
- Además, ella tenia frió…
Penetraron como pudieron y empezó a caer la noche. Al fondo aun imperaban las llamas y el segundo marcaba el camino. Los habitantes temieron demasiado por su vida, acabando por rendirse. Los nuevos prisioneros se acechaban cabizbajos y la semiautomática selecciono algunos para su colección. “Escorias, es que no me motivaban demasiado”. El experto empezó a seleccionar los que merecían seguir con vida con unos métodos algo más complejos que con el plomo y el equipo celebraba a golpe de Absenta la conquista de toda la región. La noche termino con una extraña lluvia dorada, y al amanecer el tanto el verde como el azul volvían a reinar.
- Esto esta acabado
- Joooo, y si lo quemamos un poquito
- Ahorra fuerzas, que mira que cara de insatisfecha tiene tu artillera
- Payaso
- Lo se, va larguémonos de aquí… aun queda mucho por reinar.
El equipo de asalto “poco táctico” partía a por más candela y los prisioneros empezaban a construir vida, a reconstruir la caja de Pandora.
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