lunes, 5 de noviembre de 2012
Valtam y Meri
jueves, 14 de junio de 2012
En el salon, mucho mejor
- ¡Que pelos se te han quedado! - dices con una enorme sonrisa.
Nos frenamos en seco. Me miras sonrojada, nerviosa, seria...
- Como quieras, pero mi cuerpo quiere beber del tuyo. Mis labios quieren besar tus secretos. Mi lengua quiere amarrar en todos tus puertos. Mis dedos quieren pasearse por tus montañas y valles...
- Adelante, pero dime que me quieres.
- Decir te quiero es poco, te amo tanto como te deseo...
Nos miramos fijamente, y las manos empiezan a profundizarse debajo de la ropa. Finalmente nos deshacemos de las camisetas, quedando nuestros torsos al descubierto. Mis manos acarician tus pechos aun atrapados por el sujetador con ternura, mientras tus pezones se van endureciendo poco a poco. Mis labios besan tus senos por encima de tu ropa interior y por fin me decido a desabrocharte el sostén. De nuevo tomo entre mis manos tus pechos con los pulgares acariciando tus pezones erectos. El vaivén de mis yemas no hacen mas que alterar tu respiración mientras tus manos alocadas recorren mi cuerpo. ¡Basta! Nos desnudamos del todo, hasta quedar en ropa interior inferior.
- Me encanta apreciar tu cuerpo desnudo – Mientras te abrazo y te susurro al oído.
Tu respondes con una enorme sonrisa y continuas achuchandome.
- No, sin ti cielo. - Te contesto
martes, 12 de junio de 2012
Relato Erótico Lesbico: Mi mejor bienvenida es para ti...
- ¿Que tal el trabajo mi amor?
- Bien, cariño. - Respondes con una sonrisa
- Me he puesto guapa para ti – Mientras te miro con una mueca picarona y me muerdo el labio inferior.
- Ya veo, mi nena. - Te acercas a mi oído y me susurras – Me encanta lo que veo
- Jajajajajajajajaja, me pasa lo mismo.
- Así estarán mas calentitas
- Me encanta notar tu corazón y como tu cuerpo se revoluciona al entrar en contacto con el mio.
- Joooo, cariño. Sabes que el rojo me vuelve loca.
- Ya lo se, ¿Te gusta tu regalo?
- Me encanta, y sobretodo cuando te pones tu mi regalo.
martes, 4 de mayo de 2010
Sin 5 sentidos
Noto unos dedos surcar mi cuello directos a mi boca. Acarician mis labios y los beso. Pero rápidamente desaparecen. Dos palmas rozan mi pecho y bajan hasta mis muslos. Noto un beso en mi miembro y de nuevo paz. Ahora toca aire, un cálido aliento recorre cada centímetro de mi cuerpo, ademas de un centenar de besos; labios que se paran aleatoriamente sin ninguna regla. De golpe noto una lengua dentro de mi boca, un largo beso que casi me deja sin respiración... me quedo jadeando pero excitado.
Recupero mi olfato, de nuevo tengo la nariz libre... y empiezo a respirar mejor. Algo se acerca a mis labios; erecto, suave... recorro con mi lengua cada centímetro del pezón que tengo al alcance de mi boca. Se aleja y vuelve su gemelo. Me tumban boca arriba y yo sigo sin escuchar, ver o tocar nada. Un frío cubito o eso creo, recorre mi pecho; seguido de una cálida lengua que me seca las pocas gotas heladas que quedan. Erecto, su lengua abraza mi pene para luego ascender y descender. Finalmente acaba dentro de su húmeda boca y apenas tengo libertad para estremecerme. Me lo lame, besa, toca... la tensión se me acumula y no creo que aguante mucho mas. Pero de golpe todo para, para bien o mal. No se cual sera su siguiente carta pero de nuevo estoy de pie. Me sueltan de manos y me acerca hacia ella, o eso creo. Que expectación...
Creo que ella esta tumbada pues me hace ponerme a gatas encima de ella y yo sigo sin ver ni oír. Me toma de la nuca y me acerca a su boca. No puedo tocarla... solo olerla y besarla. Noto sus labios carnosos entre los míos, su lengua bailando con la miá... pero me hace bajar al cuello. Noto algún sabor dulce, que baja poco a poco. Sigo el rastro con mi lengua y paso de su cuello a sus pechos, de sus pechos a su ombligo, de su ombligo a sus muslos; Y alcanzo su vagina. Palpo con la lengua y voy probando, guiándome lo que mas le gusta por el calor, por sus movimientos. Noto el sabor adictivo de su néctar y no puedo parar. Estamos ambos a cien, lo noto... pero hoy no mando yo.
Tras un rato me toma de la barbilla y me hace subir. Su mano coge mi duro pene y empieza a bailar por fuera de su vulva, para posteriormente entrar con una extrema facilidad. Tomándome de la nuca me empieza a besar en introduce los dedos envueltos en su néctar en mi boca. Los saboreo pero los noto algo diferente al gusto de antes. Me pone el alto y me tumba boca arriba otra vez. Me ata de pies y manos a extremo de la cama... y de nuevo me siento dentro de ella, sin embargo la noto algo mas tensa y menos húmeda. Los sentidos me empiezan a jugar malas pasadas.
Sin venir a cuento noto algo encima de mi barbilla, empiezo a palpar con la lengua y eso de nuevo el antiguo sabor. ¡Ostias! ¡Resulta que son dos!. La excitaron es máxima y no puedo de dejar de degustar el placer ante mi mientras el coito empieza a ser demasiado largo para mi. Mi cuerpo se estremece y de golpe ambas salen de encima mio. Sus dos lenguas recorren mi pene mientras yo irremediablemente eyaculo sobre ellas. Pero la cosa parece no acabar pues se esfuerzan en endurecerme el pene de nuevo y parece que lo consiguen con relativa facilidad. Me aflojan el vendaje de la cara y recupero el oido, pero sigo a oscuras.
El ruido excitante de la doble felación pronto acaba cuando de nuevo otro de las vaginas envuelven mi pene de nuevo. Las nalgas de una de ellas se aposentan sobre mi y me ponen en bandeja por detrás su vagina y ano. Mi lengua recorre el metafórico valle de arriba a bajo mientras unos dedos masturban el ano. Oído gemidos, besos y el vaivén su entrepierna que amortigua con la miá. Sobre mi pene hay mas movimiento y creo que es una mano que masaje el clítoris de mi prisión. Noto los espasmos, la sobre lubricación de la vagina y un largo gemido seguido de un jadeo. Se intercambian posturas y ahora unos muslos se asientan en mi pecho y dejan la vulva a la altura de mi barbilla.
El próximo coito es mas lento, noto un ano hambriento que poco a poco me va devorando al ritmo de unos grandes gemidos. Mientras una mano coje con fuerza mi cabello acercándome hacia la boca de la vagina con la cabeza rodeado entra sus piernas. Incesante circulo vicioso que acaba cuando empiezo a notarme preso de unos muslos por la cabeza, unas afiladas uñas que agarran mis rodillas con fuerza y un cuerpo que vuelve a irse. Eyaculo con fuerza dentro del culo mientras me “ahogo” en flujo por la boca. Los tres caemos rendidos, ni respiración o fuerza. Se tumban una a cada lado y luchamos por el poco aire fresco que queda.
De golpe me sueltan y me quitan la venda. Me veo a mi amante de pie con una cámara en la mano y a lado y lado dos gemelas amigas de ella. Sorprendido y en shock, ellas se levantan y se sientan en sendas butacas colocadas a lado y lado de la cama. Expectante situación y largo silencio que se rompe cuando mi amante me dice “Ahora me toca a mi”, tomando mi miembro entre sus manos y reanimandolo... Sigo pensando el que ha pasado cuando de nuevo ya vuelvo a estar empalmado.
Rebecca, esto me la pagaras caro...
domingo, 2 de mayo de 2010
Elfos del Placer
Empiezo por besar tus tirantes y nerviosos labios que se humedecen cada vez que tragas saliva por la tensión del momento. Lengua con lengua, eternamente bailando mientras tus brazos me presionan el cuello acercando si es aun mas posible tu cuerpo contra el mio. Impulso de carga y te siento en el mármol pálido del lavamanos. A tu merced rodeado por tus piernas y brazos noto calor, excitación... Poco tiempo duraron puestos nuestros ocasionales atuendos aposentados de hombro a cintura, dejando al descubierto nuestros bustos desnudos. Correspondiendo a tal situación me encontré besando tus senos tensos, sin perder respeto a tu cuello y labios.
Poco tardaron a llegar los gemidos suaves, tus mordiscos y los sonoros latidos. Arrancándote el resto de ropa elegantemente me encontré ante tu bello cuerpo fogoso sentado esperando ser atracado. Abrazando con cada brazo tus muslos los fui mordiendo y besando hasta llegar al centro de la fogata, para entremezclar entre fluidos mi lengua en busca de cualquier señal de placer. Recuerdo como clavavas tus uñas con rabia en mis hombros mientras aguantabas las ganas de chillar.
De pronto tus muslos se cerraron encarcelando mi cabeza entre tus piernas mientras no parabas de temblequear. Con la mirada nublada y ruborosos pómulos buscabas incesante entre mi bragueta el siguiente coprotagonista, masturbandolo a modo de asegurarte que estaba suficiente duro y lubricado. Cogí tus muñecas y suavemente formamos uno solo. El suave vaivén rápidamente se transformo en rápidas arremetidas. Tus brazos rodearon mi torso y los míos tu espalda, fusionando cada milímetro de nuestro cuerpo para abandonar ese rol de sedentarismo. Tu cuerpo suspendido en el aire se deslizaba arriba y abajo, tan sudoroso y caliente, que el tiempo para nosotros avanzaba entre gemido y gemido. Pasos en falso me hicieron chocar contra la pared a modo de barrera y allí se desencadenaron las ultimas rápidas mecidas hasta que mi cuerpo se petrifico. El ultimo espasmo fue el preludio de mi inconsciente descarga, momento en que nuestros labios se entrelazaron en un largo beso mientras mi pelvis sufría pequeños espasmos.
Cuando logramos recuperar la conciencia nos vestimos y abandonamos el lugar. En aquel ultimo semáforo que separaba nuestros destinos, sin mediar palabra desde que nos encontramos en el bar, nos miramos y nos dijimos adiós con dos cordiales besos. A la docena de pasos ambos nos giramos, nos miramos y dos tímidos llamame salieron a la vez de nuestros labios.
De eso hace ya dos días y ahora que pienso apenas recuerdo tu voz. Me decido a coger el móvil y mientras te busco en la agenda recibo tu llamada, diciendo tímidamente el lugar y la hora. Cuando llego a destino nos saludamos cordialmente, me coges de la muñeca y de un fuerte tirón me vuelves a llevar a otra vez al final del pasillo donde esta el servicio de aquel concurrido bar y vuelta a empezar...
Dejavus Cumplidos
Los dejavus continúan mientras ella con orgullo me enseña su palacio. Y no logro concentrarme entre el batir de su culito bien escoltado por unos vaqueros y los dejavus. Al fin acabamos en su cuarto después de la visita turística, que con tanto orgullo ella me a guiado. Se sienta en la cama exhausta de vibrante día y me sonríe.
Te amo mi niño – Dice con orgullo
Y yo, y yo, y yo... - Sonrió con cara de sentirme en el cielo
¿Que pasa? Te veo algo pensativo
Nada, recuerdos... deseos... sueños... y ahora realidad. Es como si ya estuviera antes aquí y no puedo impedir tener esta sensación tan placentera...
Ella empezá a reírse, oliéndose el porque de mis palabras. Da una palmada en la cama dándome pie a tomar asiento y de nuevo volvemos a mezclar nuestros labios. Pero esta vez es diferente. Estamos solos, ajenos a todo lo que no fuera ella y yo. Mi mano recorre su cuello dulcemente mientras ella me abraza con fuerza. Colorada, me mira con miedo y la noto excitada; supongo que como yo. Acaricio su espalda y pongo una de mis manos encima de su vaquero próxima a la rodilla tocando su muslo con suavidad mientras, entre beso y beso, nos decimos cosas preciosas. No me atrevo a introducir mi mano debajo de su camiseta, pero el miedo se pierde al mismo ritmo que parece perderlo ella. No se quien tiene mas vergüenza de los dos, pero es tan divertido y excitante...
Acabo por descubrir su torno y besar su cuello, pecho; mientras la envuelvo con mis caricias. Sus ojos brillantes, su respiración, su silencio... cuanta pasión y amor se respira. Sentimientos aparte, la deseo tanto...
Mi mano apretá con firmeza su muslo y empieza a dirigirse a si culo, palpando cada centímetro y bailando en círculos por toda su cadera. Ella me descamisa y empieza a besar mi pecho mientras mi mano ya se situá en su entrepierna, custodiada por sus vaqueros. A pesar del grosor de la tela, noto el calor y los latidos de su cueva del desquicio. Los cristales de la alcoba empañados, demuestran la tensión de la escena y el calor cada vez mas intenso nos obliga a quitarnos los pantalones y a quedarnos en ropa interior.
Desabrocho su sostén con suavidad sin apartar mis labios de sus pechos, descubriendo del todo sus pezones erectos. Uno a uno los saboreo a conciencia mientras ella acaricia mi pene oculto tras los boxers negros. Tras un rápido gesto mi pene queda al aire. Ella empieza a acariciarlo y se lo introduce en su boca. Noto su lengua húmeda y arropando mi miembro, y yo no tengo otra manera de agradecerle tal hazaña que tocar su espalda y pechos con ternura. Los ruidos de su boca, el calor de su lengua y saliva... escalofriante sensación que me lleva al placer divino.
Bien erecto y antes de saciarme al competo me abalanzo sobre ella y le tomo los muslos después de tumbarla boca arriba. Besos y mordisquitos se alternan entre sus muslos hasta llegar a su entrepierna. Beso con dulzura sus tanga y lo bajo suavemente ayudado por mis dientes, descubriendo su monte de venus. Mi lengua se desliza por encima de su clítoris y baja por sus labios húmedos para luego volver a subir. Introduzco uno de mis dedos en su lubricada vagina mientras con movimientos circulares de lengua estimulo su clítoris. Ella se retuerce un poco y me empuja con dulzura con intención de tumbarme.
Una vez tumbado y de espaldas a mi vista, con sus piernas a lado y lado de mi cabeza, aposenta su vagina en mi boca y yo le respondo con mi lengua loca. Ella inclina su cuerpo hacia delante para meterse de nuevo mi pene en la boca, mientras acaricia mis testículos. Yo por mi lado manoseo sus muslos mientras tensiono mi lengua, que se introduce en su vagina alternamente. Ayudado por su propio flujo, lubrico uno de mis dedos y masajeo su ano mientras no paro de lamer su vagina por completo. Un gran gemido placentero marca el inicio de la masturbación anal. Ella cada vez mas húmeda, igual que yo empieza a perder la coordinación. Ambos damos fugaces estímulos, uno al otro.
Cuando creíamos que no aguantaríamos mucho mas, ella se levanta para sentarse de espaldas en mi pene. Deslizándose por fuera de su vagina, rápidamente entra por culpa de la total lubricación natural. Las embestida empiezan a aumentar de ritmo y ella se echa para atrás. Con su espalda en mi pecho, la rodeo con mis brazos y le beso el cuello mientras estimulo sus pechos con mis manos, sin dejarla ni un segundo de penetrar. Nuestras respiraciones se coordinan y no dejan de aumentar de manera exponencial. Tomo un leve respiro y la recuesto boca arriba de nuevo, desde encima de nuevo la empiezo a penetrar mientras le beso la boca, recostando su cabeza en mi brazo. Nuestros pómulos cada vez están mas rojizos y la sudoración es mas que evidente.
Los cuerpos tensos empiezan a dar ligeras convulsiones. Un escalofrió da el pistoletazo de salida a las ultimas arremetidas rápidas para acabar eyaculando dentro de ella, notando como ella a su vez me aprisiona con pequeños espasmos vaginales provocados por su clímax. Fundidos el uno con el otro recuperamos el aliento dándonos besitos. Dejamos caer cada cuerpo asfixiado a lado y lado de la cama para tomar aire. Mezclados en un abrazo estamos recuperando oxigeno para luego darnos un buen baño, lo ultimo que le digo al oído es Te Amo. Creo que me estoy durmiendo, por primera vez, junto a ella...
Tequila Sunrise
Iris, estas muy rara. - Me pregunta Jennifer-
¿A que te refieres? - Contesto yo
No lo se, pero te noto activa y ausente.
Sensaciones incompatibles, a mi parecer... - Respondo con intriga
Que va. Hoy no eres la misma. Tienes que aprender a tomar las riendas de tu vida.
Damiselas, bienvenidas. ¿Que les puedo ofrecer? - Interrumpe una masculina voz
Levanto mi mirada y sorprendida por un esbelto barón de unos 30 años moreno y con cara simpática. Percha de un elegante pantalón pinzado, una camisa sedosa clara con corbata y un chaleco italiano.
Dos Tequilas Sunrise por favor. - Responso tras una alargada pausa
A su servicio. My Lady.
No podía de dejar de mirarle el culo mientras danzaba hacia la barra y al poco tiempo volvía con nuestras bebidas. Jennifer de mientras hablaba, pero admito que no le presto atención. Estoy hechizada por el.
Deseo cumplido – Contesta él mientras pone a nuestra disposición las copas.
Dos tequilas y medio después, noto como mi cuerpo arde por dentro y mis bragitas se van humedeciendo poco a poco. ¿Sera el tequila? ¿El hecho que desde un rato me estoy acariciando el lóbulo de la oreja con ternura? ¿O quizás el hecho de que no pueda de dejar de mirar al desconocido camarero mientras se desenvuelve en la barra entre sus compañeros?. Creo que todo influye y me levanto decidida hacia la barra para pedirle la llave del lavabo. Tras dármela me dirijo hacia este con algo de prisa. Tengo la necesidad de tocarme, no aguanto este sofoco. Introduzco la llave en el pomo y la saco de golpe, tengo una idea mejor. Me dirijo de nuevo a la barra mientras con sorpresa el camarero me observa.
Disculpa, la puerta no se abre
Le ayudare, puede que este mal cerrada. Alguna vez ya paso señorita. Lamento las molestias que le pueda causar esta incidencia.
Mientras él abría la puerta con una lógica facilidad y algo sorprendido por ello; yo lo cojo por la cintura y le empiezo a besar el cuello. Él se gira a la defensiva y yo le tomo de su corbata con firmeza y entro con él a un cuarto de que pone privado.
Me desahogo de mi blusa escotada y pongo su cabeza entre mis pechos erectos. Poco a poco va cogiendo la química de mi juego mientras le bajo la bragueta y empiezo a acariciar su pene que poco a poco se va poniendo erecto y caliente. Tras el primer rifirrafe desnudamos por completo nuestros torsos y empezamos a besarnos en la oscuridad La lujuria invade el anónimo cuarto sin saber que hay y que no. Vamos danzando en la oscuridad rozando nuestros cuerpos mientras le masturbo rápidamente, hasta que topamos con algo.
Él me toma de la cintura y me sienta en una especie de nevera y mete su cabeza entre mis piernas. Noto su lengua caliente a través de mis húmedas braguillas mientras juego con mis dedos envueltos en saliva con mis pezones erectos. La minifalda desaparece tras bajarme la cremallera y las bragitas bajan atrapadas entre sus dientes. Yo desnuda a merced de su lengua y sus dedos estoy ansiosa. Descalzada empiezo a masturbarle con los pies entretanto él, aun mas excitado, pierde su lengua dentro de mi. Finalmente decide deshacerse de la ropa que le queda y se acerca a mi cuerpo.
Noto su pene robusto rozando mi vagina y danzando por el exterior desde el clítoris al orificio de la vagina. De golpe se abre la puerta y aparece Jennifer preguntado por mi, algo extrañada. Se enciende la luz y nos encuentra en el acto. Su cara de espanto lucha con su expresión de sorpresa.
Rápidamente la tomo de las muñecas, la meto hacia dentro del cuarto y cierro la puerta. Por autoreflejo se muestra algo reticente a lo que ve y su expresión muestra miedo pues asimila mis intenciones. Pero mi mente es mas rápida. Tomo la corbata y la amordazo. La tumbamos forzadamente en un largo banco, que utilizan ellos en aquel almacén vestidor, y la desnudo con algo de prisa para lamer su vagina mientras ella me apretá la cabeza entre sus muslos. Yo estoy de rodillas inclinada hacia adelante encima del mismo banco que ella mientras prosigo con mi experimental y novedoso manjar.
De golpe noto como me penetran por detrás suavemente y aumenta el ritmo lentamente, quizás a la misma velocidad que disminuye la presión de las nalgas de mi amiga. Tras unos instantes de nuevo la puerta se abre y dos siluetas sonrientes e igual de excitantes para mi entran. El turno de la tarde parece que llega antes y yo insaciable. “Bienvenidos, acercaos sin miedo”. Mi primera victima se sienta sorprendida en el banco empalmado y mi amiga, ya excitada, no para de masturbarse. Ellos, los nuevos, empalmados miran ipsofactos la extraña escena mientras yo ya tengo uno de sus penes en la boca y el otro entre mis manos.
Mi amiga medio borracha de tequila y placer se levanta, los desnuda y me ayuda con ellos. Desde el banco mi cómplice se masturba con esmero al ver tal escena. Y yo que soy muy altruista rápidamente me siento sobre el huérfano pene de mi amigo mientras me traigo uno de los afortunados al alcance de mi boca para continuar la felación.
A rato me encontraba encima de mi desconocido favorito danzando con mis pechos entre sus labios mientras otro penetraba mi hasta hoy virgen ano con especial tacto. Me notaba completa, cachonda y algo agotada. A parte, Jennifer disfrutaba sentada en la nevera con el suyo que no abandono desde que entro. Durante unos 10 minutos la sala se lleno de gemidos y un aroma afrutado de nuestros cuerpos exaltados.
Finalmente uno a uno vamos cayendo en el orgasmo y en el abandono de nuestras fuerzas. Me notaba algo sucia y muy agotada, pero feliz.
Tras una pausa para tomar aliento, uno a uno nos fuimos vistiendo y danzamos fuera de la sala como si no pasara nada. Abandonamos el local sin pagar y una vez subidas en el coche totalmente enrojecida miro a mi amiga y una suave voz dice:
Jennifer, lo siento. Yo...
Iris. Has bebido mucho, esto no me lo vuelvas a hacer.
No se por que, pero...
No hay escusas, sabes. ¡No se puede conducir bebida! Vayamos andado a mi casa, comamos algo, te dejo algo de ropa y luego vamos a tomar algo...
Jennifer finalmente sonrió con una novedosa picardia. Y yo no puedo responder nada mas que con un eufórico “¡Vale!”
Tormenta libidinosa
Recuerdo que mis manos congeladas buscaban cobijo debajo de tu pijama y mi apenas calido aliento te conmovía. Entonces empezó a ocurrir todo tan dulce como placenteramente; cuando mis dedos cobraron vida y buscaban eso que tanto aprecio de ti. Y no son los pechos, mentes perturbadas, sino su corazón. Pero he de admitir que allí era imposible de acceder excepto con palabras; e irónicamente mis manos fueron a parar a tus senos. Suave gemido y temperatura en aumento, seguido de un largo beso. Fundiendo los labios y derrotando a Morfeo, respirando el uno para el otro. El amor fue mutando a pasión, a locura… y yo me deshacía por tus huesos.
Las prendas poco a poco sobraban y el vaho cubría la ventana. Rico sabor el de tu cuerpo, dulce el de tus besos. En pleno frenesís descubrí tres cosas, y es que mis caricias eran cada vez mas amplias y bajas; de los senos ahora conquistados por mi boca, mis dedos perdidos por todo tu torso buscaban alocados hogar y se deslizaban hasta el fruto del pecado, mientras se peleaban con tus restantes prendas. Pero llegaron a meta a tal velocidad y el descubrimiento fue el siguiente. Yo quería dormir contigo y tú, aparte de no dormir sola, querías algo más de mí.
Los juegos rompían la barrera de la media noche, a cual mas intenso. Y las feromonas conquistaban el cuarto. Hasta que paso, la fusión en un único cuerpo hiperactivo. Tu boca con la mía y tu placer por el mió. Limbo sexual que con el paso del tiempo ascendió hasta la cumbre, y nos dio la paz. Arropados, exhaustos y abrazados; nos dejamos conquistar por el sueño.
No recuerdo si aun llovía, ni de truenos, ni la hora… como tampoco recuerdo hasta cuando dormimos, pero soy conciente que tras el desayuno y una ducha que tú me invadiste y volvimos a perder el norte esperando otro anochecer más.
Donde mejor acaba un sueño
El ambiente tenebre y afrutado era inolvidable. La oscuridad penetraba entre los pequeños orificios que, acompañado de un húmedo olor, hacia mas intensa la sensación de prisión. Como a la merced que me tienes, enjaulado en tu pecho. Un abrigo extendido y mi pecho de almohada. Recuerdo aun el leve gemido mientras hurgaba debajo de tu blusa aterciopelada.
Sabroso néctar fue el que despertó del todo mi pasión, que me hizo catapultar mi lengua vientre abajo hasta llegar a la fuente del olvido. Pero sin despreciar tus senos suavemente masajeados. Supuse que la transparencia seria evidente entre tus bordadas coulets de seda, y allí me quede… embobado y apasionado, como un niño con un helado. Tu me cogias con fuerza determinado miembro y lo masturbas con pequeños ataques de furia. Y yo perdí la razón entre tus piernas hasta que tu gran gemido me despertó. Aun me duele el cuello cuando te abalanzastes sobre mi y… el sueño acabo. Volvió la luz y el suave ruido de una maquinaria moderna. La puerta se abrió y salí del ascensor; pero no solo porque te llevaba entre mis brazos. Entramos en la habitación y nos volvimos locos hasta el amanecer. Pasión y buen sexo, con un morbo añadido, pues notaba la mirada envidiosa de la luna que se colaba cuando el viento soplaba y refrescaba la calida alcoba de aquel lujoso hotel una fría noche de primavera.
Nunca había ido más allá de besar tus labios o apretar con firmeza tus muslos. Virgen de ti y deseando de no serlo mas, a tu merced y fogoso. Notaba la desesperación por la libertad de mi viejo amigo y tú, busca que busca la llave que abre esa puerta. Hormonas, licor y sudor. Placer adulto a flor de piel. Más sabor y menos frió. Besaba tu boca como si me fuera la vida y mordisqueaba tus lóbulos; bajando por el cuello hasta llegar a los senos. Entretenido en descifrar la contraseña de tu sujetador nuevo mientras tu mano izquierda conseguía abrir la bragueta. Libertad, decían nuestras locas hormonas.