martes, 12 de junio de 2012
La Leyenda de Rosa
lunes, 7 de junio de 2010
La Leyenda de Ainhoa
Una pequeña discusión entre un par de visones altero al ángel que ascendía con rapidez, pero antes de alcanzar una altura considerable se revolvió con curiosidad y sonriendo volvió a tomar el vuelo. Una de sus plumas se dispendio entremezclado entre la brisa viajando sin rumbo y cobrando mágicamente la vida. Dulce alma a esperas de ver mundo y pluma transformada por magia en un don celestial. Dos cosas tan distintas y destinadas a encontrarse cuando por fin un hermoso bebe que vio la luz dio su primer suspiro, abriendo su alma a la magia. La mezcla fusionada en niña descansaba tras su viaje rodeada de curiosas miradas, custodiada por un ramo de espino albar. Flores que llamo la atención a sus progenitores recordando la estampa de la virgen Ainhoa.
Y así fue llamada, dando honor a la virgen. Con espíritu dulce y puro, sin importarle demasiado las pequeñas pequitas, semejante a la flor que la custodiaba. Un flor hecha fémina, de largo tallo y dulce néctar a modo de sangre que es bombeada por un valioso corazón. Flamante cabellera que bordean un rostro angelical. Capaz de conquistar todo y tan noble que a su vez guarda su magia para esa persona que quedara hechizada y locamente enamorada por su sonrisa. Ainhoa, que no necesita hacer el bien, aunque no sepas hacer otra cosa. Con el don de un ángel y tu que no dejas de hacer progresos para alcanzar ese cielo que ya tenias abierto el mismo día de tu nacimiento.
domingo, 2 de mayo de 2010
La Leyenda de Astrid
Ella fue adorada y gratificada, pero también envidiada. Con el tiempo la euforia se fue apagando y el mal estar se generalizo, hasta el punto de ser odiada y expulsada. No por mal alguno, sino por reprimendas estéticas.
Voló por tierras y mares, buscando cobijo de un tiempo lluvioso. Entre tenebrosidades y alboradas, llego el frió invernal. Padeciendo nieves y ventiscas perdió fuerzas y ganas de luchar. Callo al vacío, hacia ningún lugar, pero antes de tocar suelo alguno noto de nuevo calor. El calor que da el abrazo de una madre. Por fin dio con ella, su mente no pensaba en nada más. Quería volver a empezar, olvidar todo lo demás. Olvido el hablar, el caminar, el volar… sus alas se neutralizaron. No volvió alzar el vuelo jamás, porque aquí codiciaba permanecer.
Nueva vida, nueva identidad. Renacida en los brazos de su nueva madre. Astrid fue nombrada, porque resistió el frió crudo… porque tenia “la Fuerza de Dios”.
XXVII Febrero de 1988
La razonable corona de la rosa
En un antiguo reino un soberano combatía el mal con las palabras. Razonable como pocos luchaba por sus ideales con un ejército de trovadores. Conquisto lo que quiso y fue feliz. Pero un día, en el campo de batalla y con su tozuda fidelidad a su propio ser, se negó a empuñar espada alguna. Su escuadrón venció, pero nadie se dio cuenta que su monarca fue alcanzado por una flecha. Callo al suelo y de sus ojos broto una única lagrima que apaciguo la sed de una hermosa rosa de único color. De ella broto un nuevo capullo y de allí naciste tú.
El rey se recuperó y ordeno custodiar esa rosa con todos los medios posibles; pero llego el impasible invierno y esta se marchito, para lamento el rey y la nueva princesa. Los miles de pétalos volaron por la fría brisa y se suspendieron sobre la nieve escribiendo vistosamente “Aguanta el frió y brota en verano, exhibiendo tu encanto con una sonrisa. Con mi belleza y la fuerza de tu padre llegaras lejos. No te rindas jamás”