Quizás tu ética te impida comprender esta situación pero mirate, estamos solos en este pequeño antro sin mediar mas palabra que un hola y con una simple mirada has conseguido que me hierva la sangre. Encerrados en el baño por culpa de una mirada desafiante. No hay batallón alguno capaz de detener mi asalto a tus labios. No queremos palabras, con la respiración nos vasta para saber lo que queremos y como.
Empiezo por besar tus tirantes y nerviosos labios que se humedecen cada vez que tragas saliva por la tensión del momento. Lengua con lengua, eternamente bailando mientras tus brazos me presionan el cuello acercando si es aun mas posible tu cuerpo contra el mio. Impulso de carga y te siento en el mármol pálido del lavamanos. A tu merced rodeado por tus piernas y brazos noto calor, excitación... Poco tiempo duraron puestos nuestros ocasionales atuendos aposentados de hombro a cintura, dejando al descubierto nuestros bustos desnudos. Correspondiendo a tal situación me encontré besando tus senos tensos, sin perder respeto a tu cuello y labios.
Poco tardaron a llegar los gemidos suaves, tus mordiscos y los sonoros latidos. Arrancándote el resto de ropa elegantemente me encontré ante tu bello cuerpo fogoso sentado esperando ser atracado. Abrazando con cada brazo tus muslos los fui mordiendo y besando hasta llegar al centro de la fogata, para entremezclar entre fluidos mi lengua en busca de cualquier señal de placer. Recuerdo como clavavas tus uñas con rabia en mis hombros mientras aguantabas las ganas de chillar.
De pronto tus muslos se cerraron encarcelando mi cabeza entre tus piernas mientras no parabas de temblequear. Con la mirada nublada y ruborosos pómulos buscabas incesante entre mi bragueta el siguiente coprotagonista, masturbandolo a modo de asegurarte que estaba suficiente duro y lubricado. Cogí tus muñecas y suavemente formamos uno solo. El suave vaivén rápidamente se transformo en rápidas arremetidas. Tus brazos rodearon mi torso y los míos tu espalda, fusionando cada milímetro de nuestro cuerpo para abandonar ese rol de sedentarismo. Tu cuerpo suspendido en el aire se deslizaba arriba y abajo, tan sudoroso y caliente, que el tiempo para nosotros avanzaba entre gemido y gemido. Pasos en falso me hicieron chocar contra la pared a modo de barrera y allí se desencadenaron las ultimas rápidas mecidas hasta que mi cuerpo se petrifico. El ultimo espasmo fue el preludio de mi inconsciente descarga, momento en que nuestros labios se entrelazaron en un largo beso mientras mi pelvis sufría pequeños espasmos.
Cuando logramos recuperar la conciencia nos vestimos y abandonamos el lugar. En aquel ultimo semáforo que separaba nuestros destinos, sin mediar palabra desde que nos encontramos en el bar, nos miramos y nos dijimos adiós con dos cordiales besos. A la docena de pasos ambos nos giramos, nos miramos y dos tímidos llamame salieron a la vez de nuestros labios.
De eso hace ya dos días y ahora que pienso apenas recuerdo tu voz. Me decido a coger el móvil y mientras te busco en la agenda recibo tu llamada, diciendo tímidamente el lugar y la hora. Cuando llego a destino nos saludamos cordialmente, me coges de la muñeca y de un fuerte tirón me vuelves a llevar a otra vez al final del pasillo donde esta el servicio de aquel concurrido bar y vuelta a empezar...
domingo, 2 de mayo de 2010
Dejavus Cumplidos
Que de nervios. Es increíble, inmaculada, perfecta... miro al cielo por la luna de mi coche, mientras espero a que entre el todoterreno de delante en la parcela, y digo al de arriba “Gracias por este ángel”. Finalmente aparco mi coche al lado del suyo, bajo de este, miro a mi alrededor y sonrio. Ella esta de pie esperando en la puerta del garaje y yo paso mi mano por el capo de su todoterreno mientras me bombardean en la mente imágenes prefabricadas irreales.
Los dejavus continúan mientras ella con orgullo me enseña su palacio. Y no logro concentrarme entre el batir de su culito bien escoltado por unos vaqueros y los dejavus. Al fin acabamos en su cuarto después de la visita turística, que con tanto orgullo ella me a guiado. Se sienta en la cama exhausta de vibrante día y me sonríe.
Te amo mi niño – Dice con orgullo
Y yo, y yo, y yo... - Sonrió con cara de sentirme en el cielo
¿Que pasa? Te veo algo pensativo
Nada, recuerdos... deseos... sueños... y ahora realidad. Es como si ya estuviera antes aquí y no puedo impedir tener esta sensación tan placentera...
Ella empezá a reírse, oliéndose el porque de mis palabras. Da una palmada en la cama dándome pie a tomar asiento y de nuevo volvemos a mezclar nuestros labios. Pero esta vez es diferente. Estamos solos, ajenos a todo lo que no fuera ella y yo. Mi mano recorre su cuello dulcemente mientras ella me abraza con fuerza. Colorada, me mira con miedo y la noto excitada; supongo que como yo. Acaricio su espalda y pongo una de mis manos encima de su vaquero próxima a la rodilla tocando su muslo con suavidad mientras, entre beso y beso, nos decimos cosas preciosas. No me atrevo a introducir mi mano debajo de su camiseta, pero el miedo se pierde al mismo ritmo que parece perderlo ella. No se quien tiene mas vergüenza de los dos, pero es tan divertido y excitante...
Acabo por descubrir su torno y besar su cuello, pecho; mientras la envuelvo con mis caricias. Sus ojos brillantes, su respiración, su silencio... cuanta pasión y amor se respira. Sentimientos aparte, la deseo tanto...
Mi mano apretá con firmeza su muslo y empieza a dirigirse a si culo, palpando cada centímetro y bailando en círculos por toda su cadera. Ella me descamisa y empieza a besar mi pecho mientras mi mano ya se situá en su entrepierna, custodiada por sus vaqueros. A pesar del grosor de la tela, noto el calor y los latidos de su cueva del desquicio. Los cristales de la alcoba empañados, demuestran la tensión de la escena y el calor cada vez mas intenso nos obliga a quitarnos los pantalones y a quedarnos en ropa interior.
Desabrocho su sostén con suavidad sin apartar mis labios de sus pechos, descubriendo del todo sus pezones erectos. Uno a uno los saboreo a conciencia mientras ella acaricia mi pene oculto tras los boxers negros. Tras un rápido gesto mi pene queda al aire. Ella empieza a acariciarlo y se lo introduce en su boca. Noto su lengua húmeda y arropando mi miembro, y yo no tengo otra manera de agradecerle tal hazaña que tocar su espalda y pechos con ternura. Los ruidos de su boca, el calor de su lengua y saliva... escalofriante sensación que me lleva al placer divino.
Bien erecto y antes de saciarme al competo me abalanzo sobre ella y le tomo los muslos después de tumbarla boca arriba. Besos y mordisquitos se alternan entre sus muslos hasta llegar a su entrepierna. Beso con dulzura sus tanga y lo bajo suavemente ayudado por mis dientes, descubriendo su monte de venus. Mi lengua se desliza por encima de su clítoris y baja por sus labios húmedos para luego volver a subir. Introduzco uno de mis dedos en su lubricada vagina mientras con movimientos circulares de lengua estimulo su clítoris. Ella se retuerce un poco y me empuja con dulzura con intención de tumbarme.
Una vez tumbado y de espaldas a mi vista, con sus piernas a lado y lado de mi cabeza, aposenta su vagina en mi boca y yo le respondo con mi lengua loca. Ella inclina su cuerpo hacia delante para meterse de nuevo mi pene en la boca, mientras acaricia mis testículos. Yo por mi lado manoseo sus muslos mientras tensiono mi lengua, que se introduce en su vagina alternamente. Ayudado por su propio flujo, lubrico uno de mis dedos y masajeo su ano mientras no paro de lamer su vagina por completo. Un gran gemido placentero marca el inicio de la masturbación anal. Ella cada vez mas húmeda, igual que yo empieza a perder la coordinación. Ambos damos fugaces estímulos, uno al otro.
Cuando creíamos que no aguantaríamos mucho mas, ella se levanta para sentarse de espaldas en mi pene. Deslizándose por fuera de su vagina, rápidamente entra por culpa de la total lubricación natural. Las embestida empiezan a aumentar de ritmo y ella se echa para atrás. Con su espalda en mi pecho, la rodeo con mis brazos y le beso el cuello mientras estimulo sus pechos con mis manos, sin dejarla ni un segundo de penetrar. Nuestras respiraciones se coordinan y no dejan de aumentar de manera exponencial. Tomo un leve respiro y la recuesto boca arriba de nuevo, desde encima de nuevo la empiezo a penetrar mientras le beso la boca, recostando su cabeza en mi brazo. Nuestros pómulos cada vez están mas rojizos y la sudoración es mas que evidente.
Los cuerpos tensos empiezan a dar ligeras convulsiones. Un escalofrió da el pistoletazo de salida a las ultimas arremetidas rápidas para acabar eyaculando dentro de ella, notando como ella a su vez me aprisiona con pequeños espasmos vaginales provocados por su clímax. Fundidos el uno con el otro recuperamos el aliento dándonos besitos. Dejamos caer cada cuerpo asfixiado a lado y lado de la cama para tomar aire. Mezclados en un abrazo estamos recuperando oxigeno para luego darnos un buen baño, lo ultimo que le digo al oído es Te Amo. Creo que me estoy durmiendo, por primera vez, junto a ella...
Los dejavus continúan mientras ella con orgullo me enseña su palacio. Y no logro concentrarme entre el batir de su culito bien escoltado por unos vaqueros y los dejavus. Al fin acabamos en su cuarto después de la visita turística, que con tanto orgullo ella me a guiado. Se sienta en la cama exhausta de vibrante día y me sonríe.
Te amo mi niño – Dice con orgullo
Y yo, y yo, y yo... - Sonrió con cara de sentirme en el cielo
¿Que pasa? Te veo algo pensativo
Nada, recuerdos... deseos... sueños... y ahora realidad. Es como si ya estuviera antes aquí y no puedo impedir tener esta sensación tan placentera...
Ella empezá a reírse, oliéndose el porque de mis palabras. Da una palmada en la cama dándome pie a tomar asiento y de nuevo volvemos a mezclar nuestros labios. Pero esta vez es diferente. Estamos solos, ajenos a todo lo que no fuera ella y yo. Mi mano recorre su cuello dulcemente mientras ella me abraza con fuerza. Colorada, me mira con miedo y la noto excitada; supongo que como yo. Acaricio su espalda y pongo una de mis manos encima de su vaquero próxima a la rodilla tocando su muslo con suavidad mientras, entre beso y beso, nos decimos cosas preciosas. No me atrevo a introducir mi mano debajo de su camiseta, pero el miedo se pierde al mismo ritmo que parece perderlo ella. No se quien tiene mas vergüenza de los dos, pero es tan divertido y excitante...
Acabo por descubrir su torno y besar su cuello, pecho; mientras la envuelvo con mis caricias. Sus ojos brillantes, su respiración, su silencio... cuanta pasión y amor se respira. Sentimientos aparte, la deseo tanto...
Mi mano apretá con firmeza su muslo y empieza a dirigirse a si culo, palpando cada centímetro y bailando en círculos por toda su cadera. Ella me descamisa y empieza a besar mi pecho mientras mi mano ya se situá en su entrepierna, custodiada por sus vaqueros. A pesar del grosor de la tela, noto el calor y los latidos de su cueva del desquicio. Los cristales de la alcoba empañados, demuestran la tensión de la escena y el calor cada vez mas intenso nos obliga a quitarnos los pantalones y a quedarnos en ropa interior.
Desabrocho su sostén con suavidad sin apartar mis labios de sus pechos, descubriendo del todo sus pezones erectos. Uno a uno los saboreo a conciencia mientras ella acaricia mi pene oculto tras los boxers negros. Tras un rápido gesto mi pene queda al aire. Ella empieza a acariciarlo y se lo introduce en su boca. Noto su lengua húmeda y arropando mi miembro, y yo no tengo otra manera de agradecerle tal hazaña que tocar su espalda y pechos con ternura. Los ruidos de su boca, el calor de su lengua y saliva... escalofriante sensación que me lleva al placer divino.
Bien erecto y antes de saciarme al competo me abalanzo sobre ella y le tomo los muslos después de tumbarla boca arriba. Besos y mordisquitos se alternan entre sus muslos hasta llegar a su entrepierna. Beso con dulzura sus tanga y lo bajo suavemente ayudado por mis dientes, descubriendo su monte de venus. Mi lengua se desliza por encima de su clítoris y baja por sus labios húmedos para luego volver a subir. Introduzco uno de mis dedos en su lubricada vagina mientras con movimientos circulares de lengua estimulo su clítoris. Ella se retuerce un poco y me empuja con dulzura con intención de tumbarme.
Una vez tumbado y de espaldas a mi vista, con sus piernas a lado y lado de mi cabeza, aposenta su vagina en mi boca y yo le respondo con mi lengua loca. Ella inclina su cuerpo hacia delante para meterse de nuevo mi pene en la boca, mientras acaricia mis testículos. Yo por mi lado manoseo sus muslos mientras tensiono mi lengua, que se introduce en su vagina alternamente. Ayudado por su propio flujo, lubrico uno de mis dedos y masajeo su ano mientras no paro de lamer su vagina por completo. Un gran gemido placentero marca el inicio de la masturbación anal. Ella cada vez mas húmeda, igual que yo empieza a perder la coordinación. Ambos damos fugaces estímulos, uno al otro.
Cuando creíamos que no aguantaríamos mucho mas, ella se levanta para sentarse de espaldas en mi pene. Deslizándose por fuera de su vagina, rápidamente entra por culpa de la total lubricación natural. Las embestida empiezan a aumentar de ritmo y ella se echa para atrás. Con su espalda en mi pecho, la rodeo con mis brazos y le beso el cuello mientras estimulo sus pechos con mis manos, sin dejarla ni un segundo de penetrar. Nuestras respiraciones se coordinan y no dejan de aumentar de manera exponencial. Tomo un leve respiro y la recuesto boca arriba de nuevo, desde encima de nuevo la empiezo a penetrar mientras le beso la boca, recostando su cabeza en mi brazo. Nuestros pómulos cada vez están mas rojizos y la sudoración es mas que evidente.
Los cuerpos tensos empiezan a dar ligeras convulsiones. Un escalofrió da el pistoletazo de salida a las ultimas arremetidas rápidas para acabar eyaculando dentro de ella, notando como ella a su vez me aprisiona con pequeños espasmos vaginales provocados por su clímax. Fundidos el uno con el otro recuperamos el aliento dándonos besitos. Dejamos caer cada cuerpo asfixiado a lado y lado de la cama para tomar aire. Mezclados en un abrazo estamos recuperando oxigeno para luego darnos un buen baño, lo ultimo que le digo al oído es Te Amo. Creo que me estoy durmiendo, por primera vez, junto a ella...
Tequila Sunrise
Llevo un día bastante peculiar, perdida en mis pensamientos y me siento tan sola como ayer. A pesar de ir acompañada de mi mejor amiga Jennifer, cruzar la ciudad al borde del medio día es un castigo para cualquier mente. Ansiosa por salir del coche aparco en el primer hueco que veo y me llevo arrastras a mi amiga a la primera cafetería que vea. Entramos en una un tanto peculiar. Parket y terciopelo granate, tonos dorados que reinaban el lujoso local. Cuanta elegancia y exclusividad. Tomamos asiento y empezamos ha hablar después de haber estado durante cerca de dos horas cantando canciones de Camila en medio del horrible atasco.
Iris, estas muy rara. - Me pregunta Jennifer-
¿A que te refieres? - Contesto yo
No lo se, pero te noto activa y ausente.
Sensaciones incompatibles, a mi parecer... - Respondo con intriga
Que va. Hoy no eres la misma. Tienes que aprender a tomar las riendas de tu vida.
Damiselas, bienvenidas. ¿Que les puedo ofrecer? - Interrumpe una masculina voz
Levanto mi mirada y sorprendida por un esbelto barón de unos 30 años moreno y con cara simpática. Percha de un elegante pantalón pinzado, una camisa sedosa clara con corbata y un chaleco italiano.
Dos Tequilas Sunrise por favor. - Responso tras una alargada pausa
A su servicio. My Lady.
No podía de dejar de mirarle el culo mientras danzaba hacia la barra y al poco tiempo volvía con nuestras bebidas. Jennifer de mientras hablaba, pero admito que no le presto atención. Estoy hechizada por el.
Deseo cumplido – Contesta él mientras pone a nuestra disposición las copas.
Dos tequilas y medio después, noto como mi cuerpo arde por dentro y mis bragitas se van humedeciendo poco a poco. ¿Sera el tequila? ¿El hecho que desde un rato me estoy acariciando el lóbulo de la oreja con ternura? ¿O quizás el hecho de que no pueda de dejar de mirar al desconocido camarero mientras se desenvuelve en la barra entre sus compañeros?. Creo que todo influye y me levanto decidida hacia la barra para pedirle la llave del lavabo. Tras dármela me dirijo hacia este con algo de prisa. Tengo la necesidad de tocarme, no aguanto este sofoco. Introduzco la llave en el pomo y la saco de golpe, tengo una idea mejor. Me dirijo de nuevo a la barra mientras con sorpresa el camarero me observa.
Disculpa, la puerta no se abre
Le ayudare, puede que este mal cerrada. Alguna vez ya paso señorita. Lamento las molestias que le pueda causar esta incidencia.
Mientras él abría la puerta con una lógica facilidad y algo sorprendido por ello; yo lo cojo por la cintura y le empiezo a besar el cuello. Él se gira a la defensiva y yo le tomo de su corbata con firmeza y entro con él a un cuarto de que pone privado.
Me desahogo de mi blusa escotada y pongo su cabeza entre mis pechos erectos. Poco a poco va cogiendo la química de mi juego mientras le bajo la bragueta y empiezo a acariciar su pene que poco a poco se va poniendo erecto y caliente. Tras el primer rifirrafe desnudamos por completo nuestros torsos y empezamos a besarnos en la oscuridad La lujuria invade el anónimo cuarto sin saber que hay y que no. Vamos danzando en la oscuridad rozando nuestros cuerpos mientras le masturbo rápidamente, hasta que topamos con algo.
Él me toma de la cintura y me sienta en una especie de nevera y mete su cabeza entre mis piernas. Noto su lengua caliente a través de mis húmedas braguillas mientras juego con mis dedos envueltos en saliva con mis pezones erectos. La minifalda desaparece tras bajarme la cremallera y las bragitas bajan atrapadas entre sus dientes. Yo desnuda a merced de su lengua y sus dedos estoy ansiosa. Descalzada empiezo a masturbarle con los pies entretanto él, aun mas excitado, pierde su lengua dentro de mi. Finalmente decide deshacerse de la ropa que le queda y se acerca a mi cuerpo.
Noto su pene robusto rozando mi vagina y danzando por el exterior desde el clítoris al orificio de la vagina. De golpe se abre la puerta y aparece Jennifer preguntado por mi, algo extrañada. Se enciende la luz y nos encuentra en el acto. Su cara de espanto lucha con su expresión de sorpresa.
Rápidamente la tomo de las muñecas, la meto hacia dentro del cuarto y cierro la puerta. Por autoreflejo se muestra algo reticente a lo que ve y su expresión muestra miedo pues asimila mis intenciones. Pero mi mente es mas rápida. Tomo la corbata y la amordazo. La tumbamos forzadamente en un largo banco, que utilizan ellos en aquel almacén vestidor, y la desnudo con algo de prisa para lamer su vagina mientras ella me apretá la cabeza entre sus muslos. Yo estoy de rodillas inclinada hacia adelante encima del mismo banco que ella mientras prosigo con mi experimental y novedoso manjar.
De golpe noto como me penetran por detrás suavemente y aumenta el ritmo lentamente, quizás a la misma velocidad que disminuye la presión de las nalgas de mi amiga. Tras unos instantes de nuevo la puerta se abre y dos siluetas sonrientes e igual de excitantes para mi entran. El turno de la tarde parece que llega antes y yo insaciable. “Bienvenidos, acercaos sin miedo”. Mi primera victima se sienta sorprendida en el banco empalmado y mi amiga, ya excitada, no para de masturbarse. Ellos, los nuevos, empalmados miran ipsofactos la extraña escena mientras yo ya tengo uno de sus penes en la boca y el otro entre mis manos.
Mi amiga medio borracha de tequila y placer se levanta, los desnuda y me ayuda con ellos. Desde el banco mi cómplice se masturba con esmero al ver tal escena. Y yo que soy muy altruista rápidamente me siento sobre el huérfano pene de mi amigo mientras me traigo uno de los afortunados al alcance de mi boca para continuar la felación.
A rato me encontraba encima de mi desconocido favorito danzando con mis pechos entre sus labios mientras otro penetraba mi hasta hoy virgen ano con especial tacto. Me notaba completa, cachonda y algo agotada. A parte, Jennifer disfrutaba sentada en la nevera con el suyo que no abandono desde que entro. Durante unos 10 minutos la sala se lleno de gemidos y un aroma afrutado de nuestros cuerpos exaltados.
Finalmente uno a uno vamos cayendo en el orgasmo y en el abandono de nuestras fuerzas. Me notaba algo sucia y muy agotada, pero feliz.
Tras una pausa para tomar aliento, uno a uno nos fuimos vistiendo y danzamos fuera de la sala como si no pasara nada. Abandonamos el local sin pagar y una vez subidas en el coche totalmente enrojecida miro a mi amiga y una suave voz dice:
Jennifer, lo siento. Yo...
Iris. Has bebido mucho, esto no me lo vuelvas a hacer.
No se por que, pero...
No hay escusas, sabes. ¡No se puede conducir bebida! Vayamos andado a mi casa, comamos algo, te dejo algo de ropa y luego vamos a tomar algo...
Jennifer finalmente sonrió con una novedosa picardia. Y yo no puedo responder nada mas que con un eufórico “¡Vale!”
Iris, estas muy rara. - Me pregunta Jennifer-
¿A que te refieres? - Contesto yo
No lo se, pero te noto activa y ausente.
Sensaciones incompatibles, a mi parecer... - Respondo con intriga
Que va. Hoy no eres la misma. Tienes que aprender a tomar las riendas de tu vida.
Damiselas, bienvenidas. ¿Que les puedo ofrecer? - Interrumpe una masculina voz
Levanto mi mirada y sorprendida por un esbelto barón de unos 30 años moreno y con cara simpática. Percha de un elegante pantalón pinzado, una camisa sedosa clara con corbata y un chaleco italiano.
Dos Tequilas Sunrise por favor. - Responso tras una alargada pausa
A su servicio. My Lady.
No podía de dejar de mirarle el culo mientras danzaba hacia la barra y al poco tiempo volvía con nuestras bebidas. Jennifer de mientras hablaba, pero admito que no le presto atención. Estoy hechizada por el.
Deseo cumplido – Contesta él mientras pone a nuestra disposición las copas.
Dos tequilas y medio después, noto como mi cuerpo arde por dentro y mis bragitas se van humedeciendo poco a poco. ¿Sera el tequila? ¿El hecho que desde un rato me estoy acariciando el lóbulo de la oreja con ternura? ¿O quizás el hecho de que no pueda de dejar de mirar al desconocido camarero mientras se desenvuelve en la barra entre sus compañeros?. Creo que todo influye y me levanto decidida hacia la barra para pedirle la llave del lavabo. Tras dármela me dirijo hacia este con algo de prisa. Tengo la necesidad de tocarme, no aguanto este sofoco. Introduzco la llave en el pomo y la saco de golpe, tengo una idea mejor. Me dirijo de nuevo a la barra mientras con sorpresa el camarero me observa.
Disculpa, la puerta no se abre
Le ayudare, puede que este mal cerrada. Alguna vez ya paso señorita. Lamento las molestias que le pueda causar esta incidencia.
Mientras él abría la puerta con una lógica facilidad y algo sorprendido por ello; yo lo cojo por la cintura y le empiezo a besar el cuello. Él se gira a la defensiva y yo le tomo de su corbata con firmeza y entro con él a un cuarto de que pone privado.
Me desahogo de mi blusa escotada y pongo su cabeza entre mis pechos erectos. Poco a poco va cogiendo la química de mi juego mientras le bajo la bragueta y empiezo a acariciar su pene que poco a poco se va poniendo erecto y caliente. Tras el primer rifirrafe desnudamos por completo nuestros torsos y empezamos a besarnos en la oscuridad La lujuria invade el anónimo cuarto sin saber que hay y que no. Vamos danzando en la oscuridad rozando nuestros cuerpos mientras le masturbo rápidamente, hasta que topamos con algo.
Él me toma de la cintura y me sienta en una especie de nevera y mete su cabeza entre mis piernas. Noto su lengua caliente a través de mis húmedas braguillas mientras juego con mis dedos envueltos en saliva con mis pezones erectos. La minifalda desaparece tras bajarme la cremallera y las bragitas bajan atrapadas entre sus dientes. Yo desnuda a merced de su lengua y sus dedos estoy ansiosa. Descalzada empiezo a masturbarle con los pies entretanto él, aun mas excitado, pierde su lengua dentro de mi. Finalmente decide deshacerse de la ropa que le queda y se acerca a mi cuerpo.
Noto su pene robusto rozando mi vagina y danzando por el exterior desde el clítoris al orificio de la vagina. De golpe se abre la puerta y aparece Jennifer preguntado por mi, algo extrañada. Se enciende la luz y nos encuentra en el acto. Su cara de espanto lucha con su expresión de sorpresa.
Rápidamente la tomo de las muñecas, la meto hacia dentro del cuarto y cierro la puerta. Por autoreflejo se muestra algo reticente a lo que ve y su expresión muestra miedo pues asimila mis intenciones. Pero mi mente es mas rápida. Tomo la corbata y la amordazo. La tumbamos forzadamente en un largo banco, que utilizan ellos en aquel almacén vestidor, y la desnudo con algo de prisa para lamer su vagina mientras ella me apretá la cabeza entre sus muslos. Yo estoy de rodillas inclinada hacia adelante encima del mismo banco que ella mientras prosigo con mi experimental y novedoso manjar.
De golpe noto como me penetran por detrás suavemente y aumenta el ritmo lentamente, quizás a la misma velocidad que disminuye la presión de las nalgas de mi amiga. Tras unos instantes de nuevo la puerta se abre y dos siluetas sonrientes e igual de excitantes para mi entran. El turno de la tarde parece que llega antes y yo insaciable. “Bienvenidos, acercaos sin miedo”. Mi primera victima se sienta sorprendida en el banco empalmado y mi amiga, ya excitada, no para de masturbarse. Ellos, los nuevos, empalmados miran ipsofactos la extraña escena mientras yo ya tengo uno de sus penes en la boca y el otro entre mis manos.
Mi amiga medio borracha de tequila y placer se levanta, los desnuda y me ayuda con ellos. Desde el banco mi cómplice se masturba con esmero al ver tal escena. Y yo que soy muy altruista rápidamente me siento sobre el huérfano pene de mi amigo mientras me traigo uno de los afortunados al alcance de mi boca para continuar la felación.
A rato me encontraba encima de mi desconocido favorito danzando con mis pechos entre sus labios mientras otro penetraba mi hasta hoy virgen ano con especial tacto. Me notaba completa, cachonda y algo agotada. A parte, Jennifer disfrutaba sentada en la nevera con el suyo que no abandono desde que entro. Durante unos 10 minutos la sala se lleno de gemidos y un aroma afrutado de nuestros cuerpos exaltados.
Finalmente uno a uno vamos cayendo en el orgasmo y en el abandono de nuestras fuerzas. Me notaba algo sucia y muy agotada, pero feliz.
Tras una pausa para tomar aliento, uno a uno nos fuimos vistiendo y danzamos fuera de la sala como si no pasara nada. Abandonamos el local sin pagar y una vez subidas en el coche totalmente enrojecida miro a mi amiga y una suave voz dice:
Jennifer, lo siento. Yo...
Iris. Has bebido mucho, esto no me lo vuelvas a hacer.
No se por que, pero...
No hay escusas, sabes. ¡No se puede conducir bebida! Vayamos andado a mi casa, comamos algo, te dejo algo de ropa y luego vamos a tomar algo...
Jennifer finalmente sonrió con una novedosa picardia. Y yo no puedo responder nada mas que con un eufórico “¡Vale!”
Bloody 2010. Capitulo III: La cueva de Tito
El grupo se dirigía con los prisioneros, que empezaban a entrar en razón, a la cueva de aquel extraño tipo llamado Tito.
- ¡Flipantente! Puto supositorio que va y hace ¡PUM! Y venga… todos los sesos saltando por los aires. – decía Tito con cara orgásmica.
- Ya ves… pero el que me tiene preocupado es Eso. No se que tal le va a sentir el enterarse que es un monstruo. – Contesta Morguem con preocupación
- Joder colega, si lo tiene que tener asumido… fijo que cuando nació su madre pillo un trauma. Si parece que hubiera nacido en una clínica veterinaria.
- No, gilipollas… aparte de eso. Me refiero a la mutación
- ¡Ah! Vale. No si ya de decía yo que no había bebido suficiente anticongelante esta mañana. Puta fabrica de Vodka, se creía que iba a poder conmigo y tengo mi hígado intacto.
El grupo llega a la entrada y Tito se saca un cigarro, lo toma con los labios; pero antes de encenderlo Morguem se lo roba, lo enciende el y con cara de placer lo va consumiendo.
Tito se vuelve con tal malas pulgas que le apunta a la cara al usurpador de barritas de cáncer, Morguem le contesta con la misma carta y Nowings apunta a ambos a la vez.
El grupo se arma rápidamente a la vez que un múltiple recargo de munición sale de la cueva. La situación es tan tensa y rígida que únicamente es interrumpida por el movimiento de Morguem al sacudir el cigarrillo para deshacerse del tabaco ya consumido.
- ¡Niños dejaos de jueguecitos absurdos! ¿Me estáis diciendo que después de matar a todos esos insensatos nos vamos a disparar unos a otros por culpa de un puto cigarro? Por favor… - decía con firmeza Nowings
De pronto el silencio se volvía a romper, del interior de la cueva y entre los pelotones de Tito salir una silueta que al momento decía:
- Vaya par de mariconas, daros un besito de buenas noches… cuanto amor se respira.
Un varón, también con gorra y sobre una silla de ruedas mecanizada.
- Calla minusválido, y vete a aparcar tu culo a la zona reservada para gente como tu. – Le contesta Tito
- Anda perra, que sabes que voy así porque me da la gana. Es la única manera de ir con el ordenador a todas partes. – Responde el extraño
- Venga va… Forthree ¡Si todos sabes aquí que en las noches frías conectas tu Ipene a tu PC hasta que da Error!
- Bueno, si nos vas a dar cobijo ya tardas nene, que tenemos algunos tocados y no tengo ganas de perder a los que ya están domesticados… - Nowings, rompedora como siempre
Morguem - ¡Suerte!
Forthree - ¡Vaya pavón!
Morguem – Necesitaras mas que tus baterías de litio para impresionarla
Tito – Y tu escoria, la próxima vez que me robes un piti te calo fuego…
Morguem – Inténtalo…
Y ambos salen corriendo como niños hacia la cueva mientras el resto del grupo se presenta al de Tito. Y la noche va cayendo lentamente mientras Lita y J.R. reposan sus heridas. La borrachera por la victoria fue tal que pocos aguantaron aquel duro asalto de anticongelante. Y a pesar de algunas bajas por intoxicación etílica al grupo de daba igual… era carne de cañón fácil de cosechar.
- ¡Flipantente! Puto supositorio que va y hace ¡PUM! Y venga… todos los sesos saltando por los aires. – decía Tito con cara orgásmica.
- Ya ves… pero el que me tiene preocupado es Eso. No se que tal le va a sentir el enterarse que es un monstruo. – Contesta Morguem con preocupación
- Joder colega, si lo tiene que tener asumido… fijo que cuando nació su madre pillo un trauma. Si parece que hubiera nacido en una clínica veterinaria.
- No, gilipollas… aparte de eso. Me refiero a la mutación
- ¡Ah! Vale. No si ya de decía yo que no había bebido suficiente anticongelante esta mañana. Puta fabrica de Vodka, se creía que iba a poder conmigo y tengo mi hígado intacto.
El grupo llega a la entrada y Tito se saca un cigarro, lo toma con los labios; pero antes de encenderlo Morguem se lo roba, lo enciende el y con cara de placer lo va consumiendo.
Tito se vuelve con tal malas pulgas que le apunta a la cara al usurpador de barritas de cáncer, Morguem le contesta con la misma carta y Nowings apunta a ambos a la vez.
El grupo se arma rápidamente a la vez que un múltiple recargo de munición sale de la cueva. La situación es tan tensa y rígida que únicamente es interrumpida por el movimiento de Morguem al sacudir el cigarrillo para deshacerse del tabaco ya consumido.
- ¡Niños dejaos de jueguecitos absurdos! ¿Me estáis diciendo que después de matar a todos esos insensatos nos vamos a disparar unos a otros por culpa de un puto cigarro? Por favor… - decía con firmeza Nowings
De pronto el silencio se volvía a romper, del interior de la cueva y entre los pelotones de Tito salir una silueta que al momento decía:
- Vaya par de mariconas, daros un besito de buenas noches… cuanto amor se respira.
Un varón, también con gorra y sobre una silla de ruedas mecanizada.
- Calla minusválido, y vete a aparcar tu culo a la zona reservada para gente como tu. – Le contesta Tito
- Anda perra, que sabes que voy así porque me da la gana. Es la única manera de ir con el ordenador a todas partes. – Responde el extraño
- Venga va… Forthree ¡Si todos sabes aquí que en las noches frías conectas tu Ipene a tu PC hasta que da Error!
- Bueno, si nos vas a dar cobijo ya tardas nene, que tenemos algunos tocados y no tengo ganas de perder a los que ya están domesticados… - Nowings, rompedora como siempre
Morguem - ¡Suerte!
Forthree - ¡Vaya pavón!
Morguem – Necesitaras mas que tus baterías de litio para impresionarla
Tito – Y tu escoria, la próxima vez que me robes un piti te calo fuego…
Morguem – Inténtalo…
Y ambos salen corriendo como niños hacia la cueva mientras el resto del grupo se presenta al de Tito. Y la noche va cayendo lentamente mientras Lita y J.R. reposan sus heridas. La borrachera por la victoria fue tal que pocos aguantaron aquel duro asalto de anticongelante. Y a pesar de algunas bajas por intoxicación etílica al grupo de daba igual… era carne de cañón fácil de cosechar.
Bloody 2010. Capitulo II: El despertar de la Bestia
El arenoso asfalto empezaba a protagonizar el paisaje. Atrás quedaron los prados formados por la extraña lluvia dorada. La tensión volvía a verse remarcada en el físico del comando.
La marcha acelerada continuaba a son de cilindros rotando, música variada de años atrás y silencio. Red Wine en un anticuado IPod, algo poco común a son de guitarra española y diferentes temas de diversos estilos musicales en el resto del grupo. Morguem sujetaba su frente sin desamparo y grito con fuerza.
- ¡Que putada!, ostias… no si ya veremos si aguantare.
- Tío, ¿que te pasa ahora? – Decía J.R. con una clara sonrisa marcada - ¿Combustible?, Pues yo tampoco tengo nada de nada. Además lo estoy dejando
- No si ya… ¡Quiero un puto cigarro!
A lo que Blondie, la misteriosa mochila motera abría la boca. - ¿Y si paramos allí? – Señalando un cartel de desvió a un área de servicio
- Espera Morguem, voy a ver si atrás, en el maletero tengo algo.
A lo que J.R. abría con rapidez la puerta del todoterreno en marcha y subía al techo para acceder seguidamente al maletero.
- Pues no, no tengo nada. Porque… ¿Mmm? ¿Porque me miras así tío?
- Nada, solo que me parece curioso el hecho de ver como un pavo se sube en marcha al techo de su todoterreno para mirar que coño lleva en el maletero. Por lo demás… bien. Si, Si...
- ¡Va! Para eso lleva control de velocidad. No veo anécdota alguna.
El convoy tomo el desvió y cada uno empezó a actuar por cuenta propia según prioridades. Combustible, comida, aseo… J.R. entraba con decisión al bar y Lita, su artillera pesada, se bajaba con cara albina mirando con expresión de sorpresa a Morguem.
- ¡Esta to loco!
Morguem contesto con una sonrisa.
Dentro del café-restaurante, J.R. descuajeringaba una maquina de peluches tomando de su interior una Betty Boop y un puñado de monedas. Morguem entraba y observaba el panorama mientras su segundo metía sendas monedas en la maquina de tabaco, continuado de un duro golpe a la estructura principal de la expendedora que provocaba la apertura de la puerta de esta.
- ¿Qué haces?
- Pagar mis impuestos; ¿Sabias que la mayor fuente de ingresos del estado están en los impuestos sobre el tabaco y el alcohol?
De pronto las carcajadas volvieron a pararse y Nowings, la consejera y recursos humanos del grupo entraba acelerada al local.
- ¡Chicos! Tenemos compañía
Una manada de tarados sanguinarios por primera vez aliados con entes. Los rebeldes empezaban a pensar que su búsqueda del equilibrio les convertía en el blanco principal de todo ser en la faz de la tierra. A pesar de ser varias las regiones conquistadas, la tierra era demasiado grande para sus hombros. Tenían esperanza en los prisioneros, que se educaban poco a poco en el arte de la defensa de la razón, pero quien les marcaría el camino... Las cosas se ponían duras.
- Bueno… - Morguem con cigarro en mano, y apuntando al horizonte heterogéneo de siluetas – ¡A mi señal!
Y antes de que acabara todo el equipo empezó a disparar a discreción.
- En fin… - Suspiraba Morguem – Patearemos cabezas.
Los disparos certeros del comando provocaban bajas, pero eran pocas. Morguem conseguía aplacar los entes pero por poco tiempo. El viento se paro a mismo tiempo que la estirpe de espectros, que se fusionaban misteriosamente en una sola, que a su vez se fusionaba con un cuerpo. Mutación extraña…
La plebe sanguinaria empezaba a ser excesiva y Morguem suplicaba la invocación del Fuego Eterno a J.R. pero este le contestaba serio como nunca que por alguna extraña razón no podía disponer de sus poderes mágicos. La mutación completada media más de dos metros y medio, con espaldas inmensas; Vestía con una capa granate y portaba un mandoble a dos manos en cada una. Los dispararos a su ser eran inútiles.
J.R. se armaba con una ametralladora de 100mm y una velocidad de más de 20 balas por minuto. Tal barbarie destruía progresivamente el ejército sádico. Mientras un cohete AA surcaba los cielos impactando contra la improvisada trinchera de los desquiciados.
- ¡Bastardos!
El grito desequilibrado altero el grupo de los elegidos, el extraño tirador se ocultaba tras una negra gorra, una camiseta de tirantes llena de sangre y munición; y una expresión psicotica sacando la lengua.
No había tiempo para presentaciones, y este nuevo socio se unía al batallón que purificaba almas. Muchos de ellos se rendían mostrando síntomas de razonamiento básico, otros caían perforados mientras decoraban el suelo con su sangre y sesos. Pero el gigante mutado actuó.
Lita armaba un pesado cañón con un proyectil termoquímico capaz de deshacer el mismísimo magma, mientras los disparos intentaban entretener la atención del monstruo. A pesar de ello, este lanzo con saña una de sus armas batiendo a la artillera, dejando a esta inerte en el suelo. Sonido de explosión de cristal provocado o por el choque del arma con la armadura, o por la caja de cristal que aplacaba la cordura de J.R.
- Chiquitín, ¡No!
- “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” – Tarareava J.R. (1)
- Mierda, Morguem haz algo a donde va… hay que pararlo - Gritaba Nowings
El segundo al mando corría a por el bicho brillando como nunca. Su cuello sangraba tanto que pronto toda su camiseta se descoloría, filtrando hasta la mismísima coraza que este llevaba dentro. Las lágrimas regaban aun más su ira absoluta y su cuerpo se hinchaba a una velocidad espeluznante; aumentando su tamaño y masa muscular a un nivel más brutal que la fusión de entes.
A penas a 200 metros, en plena carrera, su sangre se transformaba en armadura y un chorro corría por su mano izquierda. Este paso su mano derecha por su hemorragia y con ambas manos formo una forma de desenfundar una espada salpicando la sangre que se solidificaba en una enorme hacha de doble filo de mango largo.
Duelo de Némesis uno esperando al otro. J.R. con cortante bajo taja el suelo buscando el cielo; Corte limpio que Marte en dos el aire, la tierra, el horizonte y el monstruo. “Lita” grita con fuerza mientras las dos partes se separan. Una luz inmensa empieza a emerger del cuerpo del rebelde generando una cúpula, y de la luz al fuego, y del fuego al infierno, y del infierno solo volvió uno… el cuerpo de J.R. caía exhausto al suelo mientras consumía sus pocas fuerzas en añorar a su amada.
La batalla había terminado. Fueron 4 las bajas y 1 la alta. Tito era su nombre, que señalaba una cueva donde estaba su base. Allí, J.R. y algún compañero más se recuperaría. Nowings, Morguem y Blondie se quedaron seleccionando los rendidos.
La lluvia dorada empezó a caer de nuevo, otro sitio donde vivir en paz. Pero antes de esto una agonizante voz pedía ayuda; Lita seguía con vida. Morguem se acerco a ella, la miro a los ojos, le entrego el sucio muñeco que su segundo había sacado a puñetazos de la maquina y le dijo:
- Esto es tuyo… ¡Ah! Por cierto. La próxima vez que pienses morirte avisa, que la lías mucho.
1. “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” traducido al castellano: “un día te crees que vas por buen camino y que eres un gran hombre, a otro día te levantas y lo haces, y a empezar de cero".
La marcha acelerada continuaba a son de cilindros rotando, música variada de años atrás y silencio. Red Wine en un anticuado IPod, algo poco común a son de guitarra española y diferentes temas de diversos estilos musicales en el resto del grupo. Morguem sujetaba su frente sin desamparo y grito con fuerza.
- ¡Que putada!, ostias… no si ya veremos si aguantare.
- Tío, ¿que te pasa ahora? – Decía J.R. con una clara sonrisa marcada - ¿Combustible?, Pues yo tampoco tengo nada de nada. Además lo estoy dejando
- No si ya… ¡Quiero un puto cigarro!
A lo que Blondie, la misteriosa mochila motera abría la boca. - ¿Y si paramos allí? – Señalando un cartel de desvió a un área de servicio
- Espera Morguem, voy a ver si atrás, en el maletero tengo algo.
A lo que J.R. abría con rapidez la puerta del todoterreno en marcha y subía al techo para acceder seguidamente al maletero.
- Pues no, no tengo nada. Porque… ¿Mmm? ¿Porque me miras así tío?
- Nada, solo que me parece curioso el hecho de ver como un pavo se sube en marcha al techo de su todoterreno para mirar que coño lleva en el maletero. Por lo demás… bien. Si, Si...
- ¡Va! Para eso lleva control de velocidad. No veo anécdota alguna.
El convoy tomo el desvió y cada uno empezó a actuar por cuenta propia según prioridades. Combustible, comida, aseo… J.R. entraba con decisión al bar y Lita, su artillera pesada, se bajaba con cara albina mirando con expresión de sorpresa a Morguem.
- ¡Esta to loco!
Morguem contesto con una sonrisa.
Dentro del café-restaurante, J.R. descuajeringaba una maquina de peluches tomando de su interior una Betty Boop y un puñado de monedas. Morguem entraba y observaba el panorama mientras su segundo metía sendas monedas en la maquina de tabaco, continuado de un duro golpe a la estructura principal de la expendedora que provocaba la apertura de la puerta de esta.
- ¿Qué haces?
- Pagar mis impuestos; ¿Sabias que la mayor fuente de ingresos del estado están en los impuestos sobre el tabaco y el alcohol?
De pronto las carcajadas volvieron a pararse y Nowings, la consejera y recursos humanos del grupo entraba acelerada al local.
- ¡Chicos! Tenemos compañía
Una manada de tarados sanguinarios por primera vez aliados con entes. Los rebeldes empezaban a pensar que su búsqueda del equilibrio les convertía en el blanco principal de todo ser en la faz de la tierra. A pesar de ser varias las regiones conquistadas, la tierra era demasiado grande para sus hombros. Tenían esperanza en los prisioneros, que se educaban poco a poco en el arte de la defensa de la razón, pero quien les marcaría el camino... Las cosas se ponían duras.
- Bueno… - Morguem con cigarro en mano, y apuntando al horizonte heterogéneo de siluetas – ¡A mi señal!
Y antes de que acabara todo el equipo empezó a disparar a discreción.
- En fin… - Suspiraba Morguem – Patearemos cabezas.
Los disparos certeros del comando provocaban bajas, pero eran pocas. Morguem conseguía aplacar los entes pero por poco tiempo. El viento se paro a mismo tiempo que la estirpe de espectros, que se fusionaban misteriosamente en una sola, que a su vez se fusionaba con un cuerpo. Mutación extraña…
La plebe sanguinaria empezaba a ser excesiva y Morguem suplicaba la invocación del Fuego Eterno a J.R. pero este le contestaba serio como nunca que por alguna extraña razón no podía disponer de sus poderes mágicos. La mutación completada media más de dos metros y medio, con espaldas inmensas; Vestía con una capa granate y portaba un mandoble a dos manos en cada una. Los dispararos a su ser eran inútiles.
J.R. se armaba con una ametralladora de 100mm y una velocidad de más de 20 balas por minuto. Tal barbarie destruía progresivamente el ejército sádico. Mientras un cohete AA surcaba los cielos impactando contra la improvisada trinchera de los desquiciados.
- ¡Bastardos!
El grito desequilibrado altero el grupo de los elegidos, el extraño tirador se ocultaba tras una negra gorra, una camiseta de tirantes llena de sangre y munición; y una expresión psicotica sacando la lengua.
No había tiempo para presentaciones, y este nuevo socio se unía al batallón que purificaba almas. Muchos de ellos se rendían mostrando síntomas de razonamiento básico, otros caían perforados mientras decoraban el suelo con su sangre y sesos. Pero el gigante mutado actuó.
Lita armaba un pesado cañón con un proyectil termoquímico capaz de deshacer el mismísimo magma, mientras los disparos intentaban entretener la atención del monstruo. A pesar de ello, este lanzo con saña una de sus armas batiendo a la artillera, dejando a esta inerte en el suelo. Sonido de explosión de cristal provocado o por el choque del arma con la armadura, o por la caja de cristal que aplacaba la cordura de J.R.
- Chiquitín, ¡No!
- “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” – Tarareava J.R. (1)
- Mierda, Morguem haz algo a donde va… hay que pararlo - Gritaba Nowings
El segundo al mando corría a por el bicho brillando como nunca. Su cuello sangraba tanto que pronto toda su camiseta se descoloría, filtrando hasta la mismísima coraza que este llevaba dentro. Las lágrimas regaban aun más su ira absoluta y su cuerpo se hinchaba a una velocidad espeluznante; aumentando su tamaño y masa muscular a un nivel más brutal que la fusión de entes.
A penas a 200 metros, en plena carrera, su sangre se transformaba en armadura y un chorro corría por su mano izquierda. Este paso su mano derecha por su hemorragia y con ambas manos formo una forma de desenfundar una espada salpicando la sangre que se solidificaba en una enorme hacha de doble filo de mango largo.
Duelo de Némesis uno esperando al otro. J.R. con cortante bajo taja el suelo buscando el cielo; Corte limpio que Marte en dos el aire, la tierra, el horizonte y el monstruo. “Lita” grita con fuerza mientras las dos partes se separan. Una luz inmensa empieza a emerger del cuerpo del rebelde generando una cúpula, y de la luz al fuego, y del fuego al infierno, y del infierno solo volvió uno… el cuerpo de J.R. caía exhausto al suelo mientras consumía sus pocas fuerzas en añorar a su amada.
La batalla había terminado. Fueron 4 las bajas y 1 la alta. Tito era su nombre, que señalaba una cueva donde estaba su base. Allí, J.R. y algún compañero más se recuperaría. Nowings, Morguem y Blondie se quedaron seleccionando los rendidos.
La lluvia dorada empezó a caer de nuevo, otro sitio donde vivir en paz. Pero antes de esto una agonizante voz pedía ayuda; Lita seguía con vida. Morguem se acerco a ella, la miro a los ojos, le entrego el sucio muñeco que su segundo había sacado a puñetazos de la maquina y le dijo:
- Esto es tuyo… ¡Ah! Por cierto. La próxima vez que pienses morirte avisa, que la lías mucho.
1. “Un giorno credi di essere giusto e di essere un grande uomo, in un altro ti svegli e devi, cominciare da zero” traducido al castellano: “un día te crees que vas por buen camino y que eres un gran hombre, a otro día te levantas y lo haces, y a empezar de cero".
Bloody 2010. Capitulo I: El Inicio
Corría el año 2010 y las desérticas praderas presidían el mundo. La falsedad y la envidia habían hecho mella en toda la humanidad. El descubrimiento de la legendaria caja de Pandora, seguida de la decepción que los arqueólogos; provocaron la destrucción de esta, exterminando de la faz de la tierra la esperanza. El adulterio gobernaban en todas la almas y el homicidio era algo tan monótono como placentero que nadie se sorprendía de los montones de cuerpos putrefactos.
Abierta la herida, libertad general. Tanta muerte colapsan los juzgados sagrados y los entes sometían todo el planeta. Apenas algunos rebeldes luchaban por su vida, reclutando a los mejores para la nueva raza. Como el único idioma era la sangre, los diferentes alteregos fueron liberados. Apenas cien millones de habitantes luchaban entre si, asfixiados por el hedor pútrido.
Uno de los elegidos, un mártir partía sobre su personalizada motocicleta deportiva negra con una docena de compañeros de guerra. Lord Baltimor Morguem Black su nombre; pelo largo suelto, armadura mixta de cuero-titanio, su arma de filo, su semiautomática y abrazada a su pecho aquel ángel rubio que siempre deseo. A su derecha circulaba su segundo al mando iluminado siempre el camino, portando su Hummer color ártico y acompañado de su artillera pesada e intima. Con más de un centenar de millares de kilómetros y otros tantos espectros condenados recorrían las pocas hectáreas que aun no habían sido exploradas.
El peligro aun acechaba en la pequeña ciudad dominada por el desquicie. Los corruptos habían montado un gran bunker esperando nuestra llegada. Por primera vez se empezaban a organizar. Si todo continuaba así, las dos razas jamás podrían convivir juntas, debían pagar sus pecados. Los elegidos eran concientes de que tarde o temprano ellos iban a morir, pero era necesario llevar su purificación padeciendo a través de sus armas.
Llegaron a las puertas de la improvisada empalizada y Lord desmonto con su natural prepotencia, ordenando el acatamiento inmediato. Diversas balas llegadas de su espalda zumbaron con fuerza sus oídos, incluso tallando varios de sus cabellos; estrellándose en la frente de varios francotiradores que engatillaban fuertes revólveres con intenciones nefastas. La invocación del fuego eterno azul termino destruyendo todo el puesto de vigía. Morguem giro la mirada a los camaradas y un “Joder” salio con fuerza de su garganta. Su segundo contesto.
- Por bocas la palmas…
- Si joder, pero te has pasado un huevo
- Me apetecía volver a sentir el olor de una buena barbacoa como aquel viejo cumpleaños…
- Si chiquitín, pero ahora no llevo tabaco encima… dime como aprovechamos el fuego
- Además, ella tenia frió…
Penetraron como pudieron y empezó a caer la noche. Al fondo aun imperaban las llamas y el segundo marcaba el camino. Los habitantes temieron demasiado por su vida, acabando por rendirse. Los nuevos prisioneros se acechaban cabizbajos y la semiautomática selecciono algunos para su colección. “Escorias, es que no me motivaban demasiado”. El experto empezó a seleccionar los que merecían seguir con vida con unos métodos algo más complejos que con el plomo y el equipo celebraba a golpe de Absenta la conquista de toda la región. La noche termino con una extraña lluvia dorada, y al amanecer el tanto el verde como el azul volvían a reinar.
- Esto esta acabado
- Joooo, y si lo quemamos un poquito
- Ahorra fuerzas, que mira que cara de insatisfecha tiene tu artillera
- Payaso
- Lo se, va larguémonos de aquí… aun queda mucho por reinar.
El equipo de asalto “poco táctico” partía a por más candela y los prisioneros empezaban a construir vida, a reconstruir la caja de Pandora.
Abierta la herida, libertad general. Tanta muerte colapsan los juzgados sagrados y los entes sometían todo el planeta. Apenas algunos rebeldes luchaban por su vida, reclutando a los mejores para la nueva raza. Como el único idioma era la sangre, los diferentes alteregos fueron liberados. Apenas cien millones de habitantes luchaban entre si, asfixiados por el hedor pútrido.
Uno de los elegidos, un mártir partía sobre su personalizada motocicleta deportiva negra con una docena de compañeros de guerra. Lord Baltimor Morguem Black su nombre; pelo largo suelto, armadura mixta de cuero-titanio, su arma de filo, su semiautomática y abrazada a su pecho aquel ángel rubio que siempre deseo. A su derecha circulaba su segundo al mando iluminado siempre el camino, portando su Hummer color ártico y acompañado de su artillera pesada e intima. Con más de un centenar de millares de kilómetros y otros tantos espectros condenados recorrían las pocas hectáreas que aun no habían sido exploradas.
El peligro aun acechaba en la pequeña ciudad dominada por el desquicie. Los corruptos habían montado un gran bunker esperando nuestra llegada. Por primera vez se empezaban a organizar. Si todo continuaba así, las dos razas jamás podrían convivir juntas, debían pagar sus pecados. Los elegidos eran concientes de que tarde o temprano ellos iban a morir, pero era necesario llevar su purificación padeciendo a través de sus armas.
Llegaron a las puertas de la improvisada empalizada y Lord desmonto con su natural prepotencia, ordenando el acatamiento inmediato. Diversas balas llegadas de su espalda zumbaron con fuerza sus oídos, incluso tallando varios de sus cabellos; estrellándose en la frente de varios francotiradores que engatillaban fuertes revólveres con intenciones nefastas. La invocación del fuego eterno azul termino destruyendo todo el puesto de vigía. Morguem giro la mirada a los camaradas y un “Joder” salio con fuerza de su garganta. Su segundo contesto.
- Por bocas la palmas…
- Si joder, pero te has pasado un huevo
- Me apetecía volver a sentir el olor de una buena barbacoa como aquel viejo cumpleaños…
- Si chiquitín, pero ahora no llevo tabaco encima… dime como aprovechamos el fuego
- Además, ella tenia frió…
Penetraron como pudieron y empezó a caer la noche. Al fondo aun imperaban las llamas y el segundo marcaba el camino. Los habitantes temieron demasiado por su vida, acabando por rendirse. Los nuevos prisioneros se acechaban cabizbajos y la semiautomática selecciono algunos para su colección. “Escorias, es que no me motivaban demasiado”. El experto empezó a seleccionar los que merecían seguir con vida con unos métodos algo más complejos que con el plomo y el equipo celebraba a golpe de Absenta la conquista de toda la región. La noche termino con una extraña lluvia dorada, y al amanecer el tanto el verde como el azul volvían a reinar.
- Esto esta acabado
- Joooo, y si lo quemamos un poquito
- Ahorra fuerzas, que mira que cara de insatisfecha tiene tu artillera
- Payaso
- Lo se, va larguémonos de aquí… aun queda mucho por reinar.
El equipo de asalto “poco táctico” partía a por más candela y los prisioneros empezaban a construir vida, a reconstruir la caja de Pandora.
Tormenta libidinosa
La oscuridad reinaba en aquella pequeña y fría alcoba. La respiración alterada por la compañía y la falta de aire bajo la manta era, junto a la suya, el único sonido que rompía el silencio. Nuestros helados cuerpos buscaban alguna fuente de calor y abría los brazos para darte cobijo. Fue tan natural el contacto con tu cuerpo, que ambos se entrelazaron con el máximo contacto posible. Acorrucados sobrevivíamos la tempestad, que empezaba a romper el silencio con un repentino diluvio.
Recuerdo que mis manos congeladas buscaban cobijo debajo de tu pijama y mi apenas calido aliento te conmovía. Entonces empezó a ocurrir todo tan dulce como placenteramente; cuando mis dedos cobraron vida y buscaban eso que tanto aprecio de ti. Y no son los pechos, mentes perturbadas, sino su corazón. Pero he de admitir que allí era imposible de acceder excepto con palabras; e irónicamente mis manos fueron a parar a tus senos. Suave gemido y temperatura en aumento, seguido de un largo beso. Fundiendo los labios y derrotando a Morfeo, respirando el uno para el otro. El amor fue mutando a pasión, a locura… y yo me deshacía por tus huesos.
Las prendas poco a poco sobraban y el vaho cubría la ventana. Rico sabor el de tu cuerpo, dulce el de tus besos. En pleno frenesís descubrí tres cosas, y es que mis caricias eran cada vez mas amplias y bajas; de los senos ahora conquistados por mi boca, mis dedos perdidos por todo tu torso buscaban alocados hogar y se deslizaban hasta el fruto del pecado, mientras se peleaban con tus restantes prendas. Pero llegaron a meta a tal velocidad y el descubrimiento fue el siguiente. Yo quería dormir contigo y tú, aparte de no dormir sola, querías algo más de mí.
Los juegos rompían la barrera de la media noche, a cual mas intenso. Y las feromonas conquistaban el cuarto. Hasta que paso, la fusión en un único cuerpo hiperactivo. Tu boca con la mía y tu placer por el mió. Limbo sexual que con el paso del tiempo ascendió hasta la cumbre, y nos dio la paz. Arropados, exhaustos y abrazados; nos dejamos conquistar por el sueño.
No recuerdo si aun llovía, ni de truenos, ni la hora… como tampoco recuerdo hasta cuando dormimos, pero soy conciente que tras el desayuno y una ducha que tú me invadiste y volvimos a perder el norte esperando otro anochecer más.
Recuerdo que mis manos congeladas buscaban cobijo debajo de tu pijama y mi apenas calido aliento te conmovía. Entonces empezó a ocurrir todo tan dulce como placenteramente; cuando mis dedos cobraron vida y buscaban eso que tanto aprecio de ti. Y no son los pechos, mentes perturbadas, sino su corazón. Pero he de admitir que allí era imposible de acceder excepto con palabras; e irónicamente mis manos fueron a parar a tus senos. Suave gemido y temperatura en aumento, seguido de un largo beso. Fundiendo los labios y derrotando a Morfeo, respirando el uno para el otro. El amor fue mutando a pasión, a locura… y yo me deshacía por tus huesos.
Las prendas poco a poco sobraban y el vaho cubría la ventana. Rico sabor el de tu cuerpo, dulce el de tus besos. En pleno frenesís descubrí tres cosas, y es que mis caricias eran cada vez mas amplias y bajas; de los senos ahora conquistados por mi boca, mis dedos perdidos por todo tu torso buscaban alocados hogar y se deslizaban hasta el fruto del pecado, mientras se peleaban con tus restantes prendas. Pero llegaron a meta a tal velocidad y el descubrimiento fue el siguiente. Yo quería dormir contigo y tú, aparte de no dormir sola, querías algo más de mí.
Los juegos rompían la barrera de la media noche, a cual mas intenso. Y las feromonas conquistaban el cuarto. Hasta que paso, la fusión en un único cuerpo hiperactivo. Tu boca con la mía y tu placer por el mió. Limbo sexual que con el paso del tiempo ascendió hasta la cumbre, y nos dio la paz. Arropados, exhaustos y abrazados; nos dejamos conquistar por el sueño.
No recuerdo si aun llovía, ni de truenos, ni la hora… como tampoco recuerdo hasta cuando dormimos, pero soy conciente que tras el desayuno y una ducha que tú me invadiste y volvimos a perder el norte esperando otro anochecer más.
Descarga de conciencia. Capitulo IV: Una estrella fugaz eterna que me trajo suerte
Con el nueve arrancado del calendario y mi reloj marcando las 5 de la tarde, me dirigía a Plaza España con el MP3, al auricular cantaba esa joya que se llama Pedro, de Lunatic. Y a grosso modo tenía una gran sonrisa por verla de nuevo. Navegando entre canciones me encontraba con tema que perforaban mi alma, Héroe de Leyenda, Dos Almas, Lax’n’Busto… pero es algo lógico y natural. Al salir del metro recuerdo que sonaba “Music for your eyes” y suspirando me encendí el cigarro mientras caminaba. Al llegar al portal automática mente paso a la siguiente y por ironías un “In this world you will never be mine” seguido de un “en fin” de mis propios labios. Subía las escaleras como siempre silbando, excepto cuando bebo, y me encontré con ella de frente más guapa de lo normal. Y es que aunque creyese que Grease fuera sublime, su mirada era más y más bella. Pero he de admitir que si me fui con una “Sirena Bípeda” volví con una especie de Ángel sin alas.
Fuimos a tomar algo y ella decía tener las ideas claras. Entramos a un Pub Irlandés y Guiness en mano nos sentamos en mi mesa favorita. Hablamos como se costumbre pero ella esperaba algo mas y panoli de mi no sabia como hacerlo, y es que aunque confié mas en mi, hay cierto detalle suelto. Admito que me cuesta, pero lo hago; pero si eso implica cagarla y mas teniéndome medio loquito, la cosa cambia.
Sermón en labios, a modo de declaración y final feliz. Como en las películas malas de cualquier sábado tarde, pero sin asesinato. Mis labios se fundieron con los suyos notando como mi pecho explotaba y mi espalada se quebraba dejando vía libre a mi alma, teletransportada al mismo limbo. Y todo empezó, circulo vicioso de felicidad. No recuerdo que cara era más o menos resplandeciente pero al volver al piso la gente nos miraba atónita. Y llego la despedida. Y aunque fuera temporal, admito que yo quería dormir con ella y ella no quería dormir sola. Pero aquel día 10 fue irónicamente eso.
Volví de Andorra un domingo y lo primero que hice fue escuchar de nuevo su voz que me sulibeya. La noche fue larga, placida, cariñosa y con compañía. Y desde aquel momento me siento amorfinado. Y es que tu sabor me adicciona, tu olor me excita y apacigua y los besos rozan mi alma. Tu mente es tan perversa e ilustre que me enamora. Los minutos sin ti se manan perennes y contigo se aceleran tanto como mis palpitos. Y es que nena, en aquel beso me robaste el alma. Mi amor va en aumento y mi deseo es insaciable. Pero aunque tenga los pies en la tierra, me siento libre. Ahora ya no te puedo recordar triste y eso me deleita, pues disfruto solo con verte feliz.
Fuimos a tomar algo y ella decía tener las ideas claras. Entramos a un Pub Irlandés y Guiness en mano nos sentamos en mi mesa favorita. Hablamos como se costumbre pero ella esperaba algo mas y panoli de mi no sabia como hacerlo, y es que aunque confié mas en mi, hay cierto detalle suelto. Admito que me cuesta, pero lo hago; pero si eso implica cagarla y mas teniéndome medio loquito, la cosa cambia.
Sermón en labios, a modo de declaración y final feliz. Como en las películas malas de cualquier sábado tarde, pero sin asesinato. Mis labios se fundieron con los suyos notando como mi pecho explotaba y mi espalada se quebraba dejando vía libre a mi alma, teletransportada al mismo limbo. Y todo empezó, circulo vicioso de felicidad. No recuerdo que cara era más o menos resplandeciente pero al volver al piso la gente nos miraba atónita. Y llego la despedida. Y aunque fuera temporal, admito que yo quería dormir con ella y ella no quería dormir sola. Pero aquel día 10 fue irónicamente eso.
Volví de Andorra un domingo y lo primero que hice fue escuchar de nuevo su voz que me sulibeya. La noche fue larga, placida, cariñosa y con compañía. Y desde aquel momento me siento amorfinado. Y es que tu sabor me adicciona, tu olor me excita y apacigua y los besos rozan mi alma. Tu mente es tan perversa e ilustre que me enamora. Los minutos sin ti se manan perennes y contigo se aceleran tanto como mis palpitos. Y es que nena, en aquel beso me robaste el alma. Mi amor va en aumento y mi deseo es insaciable. Pero aunque tenga los pies en la tierra, me siento libre. Ahora ya no te puedo recordar triste y eso me deleita, pues disfruto solo con verte feliz.
Descarga de Conciencia, Capitulo III: Sol y lluvia
Aun, nervioso por los recuerdos que me han acechado de nuevo; me veo incapaz de explicar el porque de las maletas. Puede que en otro momento lo explique, a modo de descanso del alma. Queriendo hacer hincapié en lo de descargarme y revelarme ante mis pocos, pero queridos lectores me vuelvo a zambullir en el recuerdo.
Aquella tarde se presentaba como pocas, ya que hacia un largo tiempo que andaba de papeleos varios por lo de mi padre. Agradecido pero arto de tanto pésame y aun esperando que el llamase o abriera la puerta con su uniforme de trabajo. Superar estos temas es duro y largo.
La compañía era conocida y agradable, pero nunca, hasta ese mismo día fue intima. Y no lo digo por experimentar placeres y pecados; sino porque nunca antes habíamos quedado juntos fuera de su piso. “Cine y lo que la noche aguante” pensaba sentado en uno de los vagones del metro. Pero claro, antes de disfrutar hay que sufrir y yo no tenia las cosas claras. Me explico, soy muy especial. Quizás sea debido a mi madurez avanzada, a todo lo que he vivido, a lo que he sido y cambiado. He probado muchos de los néctares de la vida, malos y buenos; y he sido un verdadero cabron pero amando. Pero cuando juegas con fuego te quemas, y podría haberme quemado mucho si no hubiese pisado el freno. Entonces encontré mi verdadera identidad, un noble cachondo que se preocupa demasiado de los suyos… alguien que sabe como sacar una carcajada entre lágrimas. Pero el cambio fue demasiado y perdí la forma, los ataques de ira, la confianza y el carácter fantoche. Tras aquel 26 de Noviembre recupere mi confianza y estaba mas delgado que nunca, con decir que me miraba al espejo y me veía guapo. Y es que para que pensar en que estoy tal y cual si no se puede arreglar; somos como somos… tenemos nuestro cuerpo y es lo único que sabemos con seguridad que estará con nosotros hasta que partamos; ¿Por qué odiarlo?
En fin, la “cita” fue en un céntrico lugar con Montse. La compañía era grata y me reía mucho con ella, como un tal para cual. Fuimos al cine y la película fue mala pero bien no lo pasamos, y tras cenar un Sundae de Fresa por mi parte y pasear bajo farolas explorando viejos recuerdos, llego una iniciativa buena: Ira a Lunatic, un Pub de música en vivo. Rosa Negra de Terciopelo y “Cuando me abrazas y me besas”. Un cocktail y una canción… una nueva forma de vivir.
La acompañe a casa y no surgió nada, pero aquella noche dormí tranquilo y dio pie a alguna escapada mas. La semana iba pasando y el contacto mas firme. Realmente molaba quedar con ella y llego un fin de semana especial. Para agradecerle mi reencuentro con la sonrisa le invite a ver algo que hacia tiempo que deseaba. Y ya no era el hecho de ir un día de estos, sino ya. Porque aquello se acababa. Frankfurt, Entradas para Grease el musical, Blue Monday, un escote de miedo, una figura existía y unos labios que cada vez más me llamaban la atención. Pero como dice la canción:
“Que yo no quiero darte amor eterno,
ni beber para olvidar los palos de este casamiento.
Yo no quiero ahogarme en el infierno,
pero tengo que abrazarte
y juro que si ti reviento.”
Y salimos alguna vez más, con o sin compañía. Muchos me miraban con envidia, muchas me aclamaron atención pero con ella alado el mundo era demasiado grande para los dos. Fin de año… tantas y tantas risas, caricias, abrazos… ella me pidió tiempo y yo tenia la duda. Pero tenía confianza en ella y sabia que pasara lo que pasara ella no me traicionaría… por eso yo no quería besarla y cagar.
El calendario fue rápido, aunque con ella el tiempo se parase. Y el 10 de Enero llego sin prisas pero con gratos recuerdos… y aunque me atormentase el recuerdo de mi Padre, la ansiedad me agarrase y la tristeza viniera, me destrozara y se fuera; era en gran parte feliz. Hacia tiempo que no tenia ese brillo, hacia tiempo que alguien no me capturara como lo hizo ella. La empezaba a querer y la deseaba con toda mi alma. Dulce caramelo pica-pica.
Aquella tarde se presentaba como pocas, ya que hacia un largo tiempo que andaba de papeleos varios por lo de mi padre. Agradecido pero arto de tanto pésame y aun esperando que el llamase o abriera la puerta con su uniforme de trabajo. Superar estos temas es duro y largo.
La compañía era conocida y agradable, pero nunca, hasta ese mismo día fue intima. Y no lo digo por experimentar placeres y pecados; sino porque nunca antes habíamos quedado juntos fuera de su piso. “Cine y lo que la noche aguante” pensaba sentado en uno de los vagones del metro. Pero claro, antes de disfrutar hay que sufrir y yo no tenia las cosas claras. Me explico, soy muy especial. Quizás sea debido a mi madurez avanzada, a todo lo que he vivido, a lo que he sido y cambiado. He probado muchos de los néctares de la vida, malos y buenos; y he sido un verdadero cabron pero amando. Pero cuando juegas con fuego te quemas, y podría haberme quemado mucho si no hubiese pisado el freno. Entonces encontré mi verdadera identidad, un noble cachondo que se preocupa demasiado de los suyos… alguien que sabe como sacar una carcajada entre lágrimas. Pero el cambio fue demasiado y perdí la forma, los ataques de ira, la confianza y el carácter fantoche. Tras aquel 26 de Noviembre recupere mi confianza y estaba mas delgado que nunca, con decir que me miraba al espejo y me veía guapo. Y es que para que pensar en que estoy tal y cual si no se puede arreglar; somos como somos… tenemos nuestro cuerpo y es lo único que sabemos con seguridad que estará con nosotros hasta que partamos; ¿Por qué odiarlo?
En fin, la “cita” fue en un céntrico lugar con Montse. La compañía era grata y me reía mucho con ella, como un tal para cual. Fuimos al cine y la película fue mala pero bien no lo pasamos, y tras cenar un Sundae de Fresa por mi parte y pasear bajo farolas explorando viejos recuerdos, llego una iniciativa buena: Ira a Lunatic, un Pub de música en vivo. Rosa Negra de Terciopelo y “Cuando me abrazas y me besas”. Un cocktail y una canción… una nueva forma de vivir.
La acompañe a casa y no surgió nada, pero aquella noche dormí tranquilo y dio pie a alguna escapada mas. La semana iba pasando y el contacto mas firme. Realmente molaba quedar con ella y llego un fin de semana especial. Para agradecerle mi reencuentro con la sonrisa le invite a ver algo que hacia tiempo que deseaba. Y ya no era el hecho de ir un día de estos, sino ya. Porque aquello se acababa. Frankfurt, Entradas para Grease el musical, Blue Monday, un escote de miedo, una figura existía y unos labios que cada vez más me llamaban la atención. Pero como dice la canción:
“Que yo no quiero darte amor eterno,
ni beber para olvidar los palos de este casamiento.
Yo no quiero ahogarme en el infierno,
pero tengo que abrazarte
y juro que si ti reviento.”
Y salimos alguna vez más, con o sin compañía. Muchos me miraban con envidia, muchas me aclamaron atención pero con ella alado el mundo era demasiado grande para los dos. Fin de año… tantas y tantas risas, caricias, abrazos… ella me pidió tiempo y yo tenia la duda. Pero tenía confianza en ella y sabia que pasara lo que pasara ella no me traicionaría… por eso yo no quería besarla y cagar.
El calendario fue rápido, aunque con ella el tiempo se parase. Y el 10 de Enero llego sin prisas pero con gratos recuerdos… y aunque me atormentase el recuerdo de mi Padre, la ansiedad me agarrase y la tristeza viniera, me destrozara y se fuera; era en gran parte feliz. Hacia tiempo que no tenia ese brillo, hacia tiempo que alguien no me capturara como lo hizo ella. La empezaba a querer y la deseaba con toda mi alma. Dulce caramelo pica-pica.
Descarga de conciencia. Capitulo II: Un ultimo viaje, la razón de mi llanto
La noche fue fría y tenue. Mi sueño pasivo… Un llanto de desespero al entremedio de la madrugada proclamaba con desespero algo que nadie quería saber. Mi Padre tendido en el suelo, sin respiración por un pequeño mareo. Reanimación, seriedad y alegría.
- ¿Vamos al medico?
- No, bien, quiero estar aquí…
Mi Madre y yo nos turnábamos con preocupación el recorrido del pasillo hasta que una dulce voz susurro rompiendo el silencio un “Cariño, no me dejes solo… tengo miedo”.
Todos partimos hacia nuestros dormitorios y la mañana transcurrió entre una leve diarrea y un poco de ardor de estomago… Hasta que tuve la genial idea (Quizás lenta) de darle a tomar Primperan. Y descanso… durmió feliz y pacíficamente hasta la hora de comer.
Recuerdo como estaba jugando al Zelda mientras nos relajábamos del susto y en el comedor se escucho un leve bostezo y un muy afable Luís volvía a sonreír, preguntando su amor “Cariño, ¿Qué hay de comer? Tengo un hambre”. Eso nos reconforto a todos, y mientras ella preparaba su comida el simplemente se teletransporto al baño. Nadie vio como se levantaba o como abría la puerta, pero todos vimos como llegaba al comedor.
Palidez, agotamiento. Miedo, el nuestro. El teléfono descolgado conectado al 061 y el fallecía por momentos. Un masaje, un masaje cardiorrespiratorio. Y sus ojos dejaron de ser blancos y vueltos; volvió ha hablar… Y dijo sus ultimas palabras: “Gracias, estoy bien…” y sonrió de nuevo.
El Samur llego y nos sacaron tarjeta roja, el ya estaba estable y sedado. El único problema que había era como sacarlo de allí, y una segunda compañía vino. “Hay que llamar a los bomberos” “Pediremos mas oxigeno para ir sobre seguro” Y las carcajadas y los recuerdos de el ultimo fin de semana brotaban de los labios de un pelotón de 3 Médicos, 3 Enfermeros y 3 Chóferes/Auxiliares; todos ellos relajados.
Y apareció el silencio, la policía y la búsqueda de la ignorancia. Cuando lo volvimos a ver sus labios ya eran afrutados. Y la amnesia comienza aquí…
Flashbacks: El avisar a todo el mundo, los abrazos, la familia, mi gente, los compañeros… la Ansiedad, la pena infinita, el no querer admitirlo… Sus deseos, su traje para la boda, su canción… en este video.
Cuanta razón tenia, y cuanto te quiero. Cuanto te he eché de menos y ahora sin ti con quien me voy a picar, que cara pondrías al presentarte a la mujer de mi vida, que are sin ti el resto de mi vida… Pero como tampoco me declaro egoísta y lo que es peor, que ara mi Madre sin ti, su vida.
Un cigarrito mas y luego lo dejo, pienso… Un Replay más y recuerdo tanto y tan bueno. Y es que ahora se el porque de la depresión, tu lo sabias y yo también aunque no sabia cuando, donde y porque. Y puede que nos tachen de idiotas por no avisar antes a una ambulancia o llevarte al hospital pero aquel infarto fue tan repentino e imprevisible que ni 9 médicos contigo pudieron hacer nada. Y es que tú querías morir en casa, con los tuyos hasta el final y sin sufrir. Para que pruebas de tortura y mi análisis sin cuando legaron ellos tu corazón estaba bien, como pocos. Aquí o allí tu partida era inevitable…
Ya habías hecho las maletas unas semanas antes.
- ¿Vamos al medico?
- No, bien, quiero estar aquí…
Mi Madre y yo nos turnábamos con preocupación el recorrido del pasillo hasta que una dulce voz susurro rompiendo el silencio un “Cariño, no me dejes solo… tengo miedo”.
Todos partimos hacia nuestros dormitorios y la mañana transcurrió entre una leve diarrea y un poco de ardor de estomago… Hasta que tuve la genial idea (Quizás lenta) de darle a tomar Primperan. Y descanso… durmió feliz y pacíficamente hasta la hora de comer.
Recuerdo como estaba jugando al Zelda mientras nos relajábamos del susto y en el comedor se escucho un leve bostezo y un muy afable Luís volvía a sonreír, preguntando su amor “Cariño, ¿Qué hay de comer? Tengo un hambre”. Eso nos reconforto a todos, y mientras ella preparaba su comida el simplemente se teletransporto al baño. Nadie vio como se levantaba o como abría la puerta, pero todos vimos como llegaba al comedor.
Palidez, agotamiento. Miedo, el nuestro. El teléfono descolgado conectado al 061 y el fallecía por momentos. Un masaje, un masaje cardiorrespiratorio. Y sus ojos dejaron de ser blancos y vueltos; volvió ha hablar… Y dijo sus ultimas palabras: “Gracias, estoy bien…” y sonrió de nuevo.
El Samur llego y nos sacaron tarjeta roja, el ya estaba estable y sedado. El único problema que había era como sacarlo de allí, y una segunda compañía vino. “Hay que llamar a los bomberos” “Pediremos mas oxigeno para ir sobre seguro” Y las carcajadas y los recuerdos de el ultimo fin de semana brotaban de los labios de un pelotón de 3 Médicos, 3 Enfermeros y 3 Chóferes/Auxiliares; todos ellos relajados.
Y apareció el silencio, la policía y la búsqueda de la ignorancia. Cuando lo volvimos a ver sus labios ya eran afrutados. Y la amnesia comienza aquí…
Flashbacks: El avisar a todo el mundo, los abrazos, la familia, mi gente, los compañeros… la Ansiedad, la pena infinita, el no querer admitirlo… Sus deseos, su traje para la boda, su canción… en este video.
Cuanta razón tenia, y cuanto te quiero. Cuanto te he eché de menos y ahora sin ti con quien me voy a picar, que cara pondrías al presentarte a la mujer de mi vida, que are sin ti el resto de mi vida… Pero como tampoco me declaro egoísta y lo que es peor, que ara mi Madre sin ti, su vida.
Un cigarrito mas y luego lo dejo, pienso… Un Replay más y recuerdo tanto y tan bueno. Y es que ahora se el porque de la depresión, tu lo sabias y yo también aunque no sabia cuando, donde y porque. Y puede que nos tachen de idiotas por no avisar antes a una ambulancia o llevarte al hospital pero aquel infarto fue tan repentino e imprevisible que ni 9 médicos contigo pudieron hacer nada. Y es que tú querías morir en casa, con los tuyos hasta el final y sin sufrir. Para que pruebas de tortura y mi análisis sin cuando legaron ellos tu corazón estaba bien, como pocos. Aquí o allí tu partida era inevitable…
Ya habías hecho las maletas unas semanas antes.
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